Una Boda en Veneto

Como ya me conocen un poco más, no les extrañará saber que llegue aquí por uno de mi mejores amigos, y es que para mí es muy importante cultivar la amistad, principalmente de las personas que me han tratado bien en cada parte de mi vida y ésta no es la excepción. Se trataba de la boda Andreas, uno de los muchos italianos locos que he conocido, y es que cosa rara me he topado varios y siempre hacemos buena química.

Cuando terminé mi contrato y tuve que dejar Jakarta, Andreas siempre me apoyó en todo sentido, ofreciéndome su casa, incluso una moto para que pudiera moverme, hicimos un par de viajes en motocicleta juntos por Bali y fue así como se convirtió en lo que yo llamo mi familia adoptiva, porque los amigos son los hermanos que la vida te regala y tú puedes escogerlos.

Después de varias aventuras juntos, entre las que visitamos México, me dijo que quería que estuviera en su boda, que sería en Veneto, Italia. ¡Claro que le dije que sí! Era lo menos que podía hacer por uno de mis mejores amigos.

TODA UNA AVENTURA

Viajé a Veneto a finales de mayo con mi ahora esposa, había un clima increíble, nunca había estado antes en Italia y la verdad me arrepiento, porque me la pasé genial; una comida increíble, paisajes inolvidables y personas de verdad muy agradables.

Nuestro primer destino fue Montegrotto, un pueblo pequeño perteneciente a la provincia de Padova, famoso por sus aguas termales. Nos hospedamos en el hotel más conocido del pueblo, famoso por sus piscinas termales y spa, aproximadamente 150 euros.

Andreas estaba un poco cansado por el viaje desde Indonesia, decidió descansar, así que nos recomendó un lugar y el hotel nos presto un par de bicicletas, ya que no es fácil tomar un taxi, y la verdad no valía la pena, pues estaba muy cerca.

Salimos mi esposa y yo a dar la vuelta y llegamos a un local en donde lo único que venden es vino, cerveza, spritz, bocadillos y carnes frías, no se considera un restaurante, aunque la mayoría de los locales va ahí después del trabajo a eso de las 6 de la tarde.

Se beben unas copas de vino, se comen unos bocadillos y después a la casa o a seguirla, empezamos como los locales, con un par de copas de vino y un mix de carnes frías muy buenas, después me llamó la curiosidad por un trago muy popular que la mayoría de los que no tomaban vino pedía y pedí lo mismo, fue un poco difícil al principio porque mi italiano es malo, y ellos no hablaban mucho ingles, ni español.

Probé el spritz, no me gustó mucho, y después de eso pues regresé a lo mío, que es la cerveza que costaba 2.5 a 3 euros, creo que era el único en todo el lugar tomando cerveza, pero la pasamos muy bien; mi esposa disfrutó mucho la variedad de vinos y la verdad no fue tan caro, una botella de vino 9 euros, por un par de sprits y el Platón de carnes frías aproximadamente 17 euros.

Pasamos unas cuantas horas ahí y al sentirnos un poco borrachos decidimos irnos porque teníamos que regresar manejando las bicicletas.

UN DÍA MEMORABLE

Al siguiente día partíamos hacia las montañas, a un lugar llamado Galzignano Therme, donde se llevaría a cabo la ceremonia y pasaríamos un par de días, es un lugar maravilloso para el que guste de la naturaleza, hay un par de parques para pasear, nosotros visitamos uno, el Giardino Barbarigo Valsanzibio, que es un jardín impresionante, muy bello, contiene mucho arte, un laberinto antiguo que data de 1669, lo que más me gusto a mí, fue la estatua del tiempo, es algo magnifico.

Pasamos un par de horas en el parque y regresamos al hotel donde sería la boda. Era un hotel discreto, pero muy bien acondicionado y el dueño era amigo de Andreas.

El primer día fue una reunión muy casual, en donde sólo acudieron amigos y compartimos una mesa con bocadillos, el segundo día era la fiesta familiar, ya algo más formal, como requisito todos vestidos de blanco, y un servicio a la mesa, la ceremonia fue algo corta para lo que estamos acostumbrados en México, se hizo un brindis, hubo un maestro de ceremonia por cada parte, y después a disfrutar de la comida y la bebida. En este sentido, todo gira al rededor de la mesa, y hay un protocolo muy estricto entre platillo y platillo, no hay prisa, y los invitados se toman su tiempo para degustar cada plato, además de incluso disfrutar de la espera, el bigoli que es un espagueti grueso con carne de conejo es de lo más esperado por todos.

Yo después de tres días de tanto vino no quería saber más y aunque me veían un poco raro, me la pase bebiendo cerveza, y es que beber vino para ellos resulta algo muy natural y la cerveza es algo más agresivo.

LA MEJOR COMPAÑÍA

Compartí la mesa con las tías de Andreas, dos de la cuales hablaban español porque eran venezolanas, unas maestra de historia y la otra ama de casa. La maestra nos puso al tanto de la historia local, me dijo que por tratarse de mí me acompañaría con una cerveza; la otra tía me dijo que ella no gustaba de la cerveza y que el vino ya no le caía bien, le pregunté qué otra cosa bebía y me dijo que Grappa, éste es un destilado de uva que va de los 30 a los 60 grados.

Como buen mexicano, ya saben que nos gusta complacer a las personas, me paré a la barra y ordené un Grappa, lo llevé a la mesa y la tía se quedó sorprendida, porque según no estaba en sus planes beber. Al final emborraché a las tías, la pasamos genial, nos trataron de lo mejor, bailamos, bebimos y comimos a discreción, en eso si nos parecemos.

Ese día planeamos con la tía maestra conocer Padova, fuimos a uno de los restaurantes favoritos de la familia, Risorta Osteria del Refosco.

Comimos de lo mejor, la mejor burrata de mi vida, la burrata es un queso mozzarella fresco relleno de stracciatella (nata), una carne tártara de caballo y un estofado de asno y polenta, una perspectiva de la cocina italiana que era desconocida para mí, y la verdad fue increíble, ¡todo estaba buenísimo!

Paseamos un rato más por Padova, probamos una bocatas de carnes frías en el Zóocalo que estaban deliciosas, y algo increíble: la Fanta, el refresco que todos conocemos, en Italia está hecha de naranjas naturales y sabe riquísima.

PAISAJE INOLVIDABLE

Al día siguiente partimos a Venecia que sería el punto de despedida con Andreas, ya que ellos iniciarían su luna de miel ahí, y nosotros haríamos nuestro viaje por la Toscana hasta Roma. Pasamos un día probando los bocadillo locales, la sepia fue lo mejor, riquísima, y en general la calidad de los mariscos fue buena, ese día nos despedimos de Andreas, nosotros nos quedaríamos un día más y ellos partían de regreso a Montegrotto.

La piazza San Marco es impresionante, y la Basílica ni se diga, muchísimos fieles y turistas tratando de entrar, preferimos caminar por los alrededores y evitar las aglomeraciones, pero el arte que se alcanza a observar desde la plaza es muy bello. Terminamos nuestro último día en Venezia con una cena romántica para dos.

La verdad disfruté mucho Venezia en la puesta de sol, los reflejos en los canales crean paisajes muy lindos, el trafico de gente disminuye y el clima se vuelve un poco frío; así fue como terminó mi viaje por Veneto.

Si buscan un viaje romántico creo que es una buena opción, porque como dicen que el amor entra por el estómago, pues aquí se come muy rico, y hay paisajes de verdad bellísimos, no se si regresaré a Venezia algún día, ya que hay ciudades en Italia que de verdad me fascinaron, como Florencia, pero ya hablaremos de eso en otro ocasión.
Hasta la próxima, ¡grazie bellos!

«Si buscan un viaje romántico, creo que Venecia es una buena opción, porque como dicen que el amor entra por el estómago, pues aquí se come muy rico, y hay paisajes de verdad bellísimos». Manuel Bernatr

Chef Art Life
Por: Manuel Bernal

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