SOS de la iglesia/¡Paguen el diezmo!/Llamado del Cardenal

Luis Velázquez

Si te ha gustado, comparte!

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email



UNO. SOS de la iglesia

La iglesia católica y apostólica lanzó el primer SOS. En medio del desastre epidemiológico, extiende la mano para que, porfis, por misericordia y piedad, los feligreses cubran el diezmo.
Sin oficiar misas ni rezar el rosario en las tardes para la limosnita, sin bautizos, comuniones y bodas, igual que los meseros en el crucero tendiendo la mano para una plegaria monetaria, unos centavitos, la cúpula eclesiástica del país, los Ministros de Dios, están sufriendo y padeciendo el infierno.
Peor todavía: en el rincón más arrinconado del infierno, allí donde ninguna esperanza hay para escalar al purgatorio, pagar penas y alcanzar la liberación.

DOS. Terrible recesión

Es un llamado dramático. La iglesia, de manera fundamental, vive de la limosna. Claro, ha establecido cuotas por los servicios. En uno que otro lado tienen escuelas para avenirse de recursos.
Pero cuando llevamos once meses en cuarentena, y cuando el COVID adquiere nueva cepa en el Reino Unido y deja, en un dos por tres, más de ochenta mil muertos y tres millones de contagiados, entonces, ninguna esperanza existe para la redención sanitaria.
La recesión, en uno de los momentos estelares. Cierre de negocios, empresas y changarros. Desempleo galopante. La iglesia convocando a la feligresía a cubrir el diezmo, o lo que cada uno pueda.

TRES. Pareja jarocha pidiendo limosna

El fin de semana, el Cardenal Carlos Aguiar Retes habló al corazón de los feligreses esperando milagros.
En la esquina del crucero jarocho, un hombre de unos sesenta años sigue con la mano tendida para «una caridad por el amor de Dios».
Compite con otros colegas. Pero también, con una pareja vestidos de jarochos que en cada alto bailan tantito, tantito «La bamba» con música grabada en un cassette y luego enseguida, un minuto después quizá, extienden el sombrerito para que el conductor deposite unos centavitos.



CUATRO. República de mendigos

Sabrán los políticos de la 4T, PAN y PRI en el pandero nacional la solución salomónica que pudieran dar de aquí a cuando el infierno se recrudezca más, y como en la novela «La peste», de Albert Camus, los hombres peleen en el basurero con las ratas por un mendrugo.
O como en Estados Unidos, con la recesión de 1930 (diez años que durara), el país se convierta en una república de mendigos y pordioseros.
Y ni modo de repetir la estrofa célebre de Winston Churchill de que solo podía ofrecer a la población «sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor».

CINCO. Demasiados estragos

Muchos estragos ha causado y seguirá el COVID. En la iglesia, por ejemplo, diez sacerdotes que han fallecido. Muchos, contagiados, encerrados en casa. Monjas también. Igual el resto del mundo.
Pero, bueno, hay quienes se divierten. El Cardenal Juan Sandoval Iñiguez reveló que con un tecito se cura la pandemia. Luego, la actriz Paty Navidad secundó y dijo que con un tecito, pero siempre y cuando sea de guayaba, pues tal cual sanaron unos familiares. Y Twitter que la bloquea.

SEIS. Vivir como los monjes

Hora, pues, de la solidaridad humana. Tarea, por ejemplo, de los ricos, las doscientas familias enriquecidas de la nación, para extender la mano a la iglesia.
Hora, también de la austeridad franciscana y de vivir como los monjes, en una vida cien por ciento sencilla, modesta y humilde.
El COVID ha empobrecido a todos. Hasta a los ricos, vaya.

Escenarios
Luis Velázquez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Articulos Relacionados

Ir arriba