Por buscar «El sueño Americano» un migrante perdió a su hija por 4 años

Exactamente hace cinco años, Alan Fernando Rizo Varela decidió dejar su país Ecuador junto con su esposa para buscar una mejor calidad de vida en Estados Unidos, el “sueño americano”. Pero a su paso por la ciudad de Minatitlán en este estado de Veracruz, se vieron obligados a no continuar.

Y es que su mujer, de Guatemala, en ese entonces estaba en los últimos meses de embarazo, el cual era riesgoso, por lo que optaron por llegar a la zona conurbada Veracruz-Boca del Río para tener a su bebé.

A partir de ahí su situación se complicó, ya que Alan Fernando padecía de depresión, alcoholismo, e inestabilidad económica, por lo que el DIF porteño tuvo la necesidad de quitarle por cuatro años su hija, quien hace apenas 10 meses lograron recuperar él y su pareja.

“Pasaron cuatro largos años para que no la pudieran devolver, ya me establecí, como yo era un enfermo depresivo, pues caía mucho en el alcohol, no en la droga porque en la droga porque en la droga estoy ya retirado, ya llevo más de nueve años sin droga gracias a Dios”.

“Hasta que logré salirme del alcohol y debieron pasar dos años más para que me pudieran devolver a la niña, ya ahorita la niña está conmigo”.

Narra que afortunadamente en estos momentos ya cuenta con papales que le permiten vivir y hasta trabajar en cualquier estado del país, sin embargo, reconoce que ha sido muy difícil por el nivel de estudios que tiene para contar con un buen trabajo, y solo se ha dedicado a ser ayudante de la construcción o en negocios donde se le han abierto las puertas.

“A principios de la pandemia yo estaba trabajando bien, pues me despidieron y ahorita ya no tengo ni trabajo (…), yo trabajaba en una estética canina, pero la señora ya casi no le llegaba muchos clientes”.

Ante ello, ahora no tiene otra opción más que salir a los cruceros a vender paletas para poder comer todos los días, donde diariamente se lleva entre 200 y 300 pesos en avenida Ruiz Cortines a la altura del fraccionamiento Costa de Oro de Boca del Río, lugar donde coloca.

No duda que después de un tiempo, siga con su camino para llegar al país norteamericano, aunque reconoce cada vez le cuesta más trabajo al ser su hija veracruzana, y que poco a poco empiezan a formar una vida en este lugar.

Agencias/CDMX

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