Luis Velázquez

Poema a la vida/De What Whitman/Hora sombrías

EMBARCADERO: Sin entrar en la homilía ni la mañanera se viven y padecen horas y días y noches sombrías y oscuras… Por todos lados hay contagiados y muertos por el covid… Y aun cuando, cierto, mucha gente anda en la calle tan quitada de la pena, más, mucho más son las personas y familias refundidas en casa… Ninguna duda hay, dicen unos epidemiólogos, de que el coronavirus es como el Sida, pues “ha llegado para quedarse”… Por eso, quizá, y como brújula para seguir el camino, el poema de What Whitman, “No te detengas” es, sería, más provechoso que la estampita de López Obrador de “Detente enemigo/ Jesús está conmigo”…

ROMPEOLAS: El poema es, como dice el viejito nostálgico del barrio, un canto a la vida… Una brújula para seguir caminando en medio de los vientos huracanados y del infierno… En una estrofa, dice por ejemplo… “No dejes que termine el día sin haber crecido un poco”… Y sin caer en chorizos populistas, socialistas y demagógicos, es como una lucecita alumbrando el largo y extenuante túnel en el viaje en ferrocarril, pues ni modo que, ante el desastre sanitario, nos crucemos de brazos para ser contagiados y esperar la muerte inevitable…

ASTILLEROS: Pocos, excepcionales, como los evangélicos y cristianos, son tan aferrados a su Biblia… Siempre la traen en la bolsa de mano o en el portafolio… En la primera oportunidad de los minutos y las horas muertas del día la suelen leer… Y el fin de semana, predican de casa en casa la buena nueva… Quizá, así, bien pudiera ocurrir con el poema de Whitman… Otra frase singular: “No te dejes vencer por el desaliento”… La escribió Whitman en tiempo de la guerra, cuando él mismo se fue, primero, para cronicar los días violentos… Y después, alternaba la libreta de taquigrafía donde anotaba el saldo de la muerte, y en las tardes/noches la pasaba en los hospitales llevando una voz de aliento a los soldados heridos, muchos entre la vida y la muerte…

ESCOLLERAS: Por eso, otra de las grandes estrofas de su poema inmortal… “No dejes de soñar porque en sueños es libre el hombre”… En los meses en Sierra Maestra, luchando por la independencia de Cuba ante el dictador Fulgencio Batista, Ernesto El Che Guevara, siempre cargaba un morralito lleno de libros… Uno de ellos, los poemas de Whitman… Y en las tardes, en el reposo, los leía… Incluso, en las noches en la montaña, alumbrado por una veladora que se derretía…

PLAZOLETA: Whitman acompañó al Che Guevara también en el Congo, en su otra aventura libertaria, y en Bolivia, donde fuera derrotado por los militares del país y Estados Unidos… Y, bueno, lo mataron, pero en su morralito los soldados hallaron varios libros, entre ellos, los poemas de Whitman… Una estrofa tenía subrayada El Che, la siguiente: “La vida es desierto y oasis/ Nos derriba/ nos lastima/ nos enseña/ No te resignes”… Nunca Ernesto Guevara se resignó… Siguió luchando y luchando, hasta la muerte, con todo y que aquel sueño era imposible, una utopía…

PALMERAS: El poema completo de Whitman está en Internet… Y quizá podría servir al lector en estas horas oscuras y adversas… Digamos, como escribiera el poeta… “Ayudarte a caminar por la vida”… Un párrafo anima y reanima… Dice: “No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario”… Y luego, repite, incansable… “Lucha, lucha, lucha”… Fue Whitman un gran viejo… El otro, Víctor Hugo… El otro, Goethe… El otro, León Tolstói… Todos vigentes…

Malecón del Paseo
Luis Velázquez

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