País de gorditos7Niños, 5 kilos más/Estragos del COVID

Luis Velázquez

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UNO. País de gordos

La alerta de una nutrióloga, entre tantas otras, ahí está. Debido a la vida sedentaria por el COVID, la población está engordando. Los niños, por ejemplo, han subido cinco kilos en unos 6, 7 meses de encierro. Los adultos, hasta diez kilos. Tirados en la hamaca mirando la tele con un cartón de cervezas y papitas a un lado.

Categórica es la advertencia: la población ha reducido su vida al cero ejercicio.

En un dos por tres, antes, mucho antes de que la pandemia se vaya…, México se amacizará como un país de gordos.

“¡La panza es primero!” intituló el genial caricaturista Rius uno de sus libros.

DOS. El cacique gordo

Hace 500 años, a la llegada de Hernán Cortés y la Malinche a las playas de Chalchihuecan, el cacique gordo de Cempoala era el jefe tribal más feliz del país.

Gordo, inmensamente gordo, tenía cincuenta efebos, todos menores de veinte años de edad, a sus órdenes, delicia que se daba, ajá.

Entonces, claro, no había COVID. Tampoco le tocó vivir una pandemia.

TRES. Las famosas dietas

Una nutrióloga dice que, de acuerdo con los estudios, los niños y los adultos mayores son más propensos a engordar.

Y como siempre, aporta soluciones. A, la compra de una caminadora para la casa. B, hacer zumba con la familia en la sala de la casa o en el patio. C, dar vueltas en la casa como trompo chillador.

D, nadar en la alberca pública. E, hacer ballet en casa. F, buscar en la tele un programa de ejercicio desde casa. G, solo hacer comida nutritiva. Cero grasas. Cero refrescos de cola. Cero galletitas, pan y pastelitos. Cero picadas y gordas, tamales, tortas y tacos. Mucha verdura. Mucha fruta, si es posible.

Todo mundo, claro, ya lo sabe. Pero…, nada como tirarse en la hamaca.

CUATRO. Se gasta menos energía

El encierro obligatorio en casa ha reducido el gasto de energía. Y la grasa se concentra. Basta mirar la panza de uno mismo.

Y la panza, ni modo, siempre agarra la forma caprichosa deseada. Incluso, hasta llegar a colgar y se bambolea de manera caprichuda cuando se camina.

Un llanto incontrolable de las mujeres cuando de pronto descubren que están aumentando de talla.

CINCO. La hamaca es primero

Un médico lo dice de forma sencilla: en vez de comer al mediodía sopa y guisado, únicamente ha de hacerse una comida. Sopa o guisado.

Y es que, por lo regular, y más con el confinamiento, por aquí se termina de comer al sillón y el reposé.

En su tiempo como gobernador de Veracruz, Agustín Silvestre Acosta Lagunes solía caminar una media hora en la manzana de su casa luego de desayunar, comer y cenar. Y allí, claro, seguía la conversación.

SEIS. Cada quien su filosofía de vida

La tendencia es inevitable. México será, es ya, un país de gordos. Obesos. Excedidos de peso. Panzones. ¡Vaya envidia con los japoneses, la mayoría, delgados!

La vida sedentaria imponiéndose en el día con día.

Lo peor de todo son los niños gordos. Y lo peor, porque ellos apenas, apenitas, van entrando a la vida, en tanto los ancianos van de salida. Y ni modo de cambiar la tendencia a la gordura.

Pero, bueno, cada familia significa una filosofía de vida, una forma de vivir, y bendiciones para todos.

Cierto, hay familias proclives a la gordura. Y son quienes más han de cuidarse. Y entre ellos.

El gran riesgo de que a los niños excedidos de peso les hagan bullying.

Escenarios
Luis Velázquez

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