Otro suicidio más/Se colgó de un árbol/Pesada loza

Luis Velázquez

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UNO. “Viaje a la oscuridad”

Una persona más se ha suicidado en Veracruz. Quizá, la primera del verano. Fue en Mariano Escobedo. Un hombre se colgó de un árbol, igual, igualito, que Judas arrepentido de vender a Jesús por treinta monedas.

Se llamaba Pedro. Agricultor. 34 años. El dictamen policiaco fue apresurado. Luego luego dijeron que como era alcohólico entró en viaje depresivo y ahorcó. “Viaje a la oscuridad” llamaba el escritor William Styron a la depre y quien también se quitó la vida.

DOS. Al paso los vecinos lo descubrieron

Quizá algún sicólogo social lleve la estadística de los suicidios. Pero si el ciudadano común y sencillo se detiene en la lectura de la prensa, entonces, son muchas las personas suicidas.

La más común, quizá, por una decepción amorosa. Luego, por una crisis existencial originado por el desempleo.

Unos vecinos pasaban por el camino en la comunidad de Texmalaca, Mariano Escobedo, y vieron el cadáver colgando del árbol. Avisaron a la policía.

TRES. Cargar el mundo entero

La oficialidad dirá, por ejemplo, que son pocos, excepcionales, los suicidios. Más, en un Veracruz habitado por ocho millones de personas, una entidad federativa más grande en territorio que varios países de América Central, entre ellos, Guatemala, Honduras y Salvador.

Y, por tanto, lógico y natural que entre 8 millones y cacho de habitantes, la tendencia suicida sea normal.

Pero alguna lupa, digamos, de la secretaría de Salud, y/o la secretaría de Desarrollo Social (que también significa desarrollo humano), el DIF, pudieran aplicar y hasta declararse un asunto de Estado.

Más, porque en términos generales, una persona se suicida cuando ha perdido la alegría de vivir y siente que carga el mundo encima.

CUATRO. Suicidio por amor

La depresión es pésima consejera para el suicidio. También, el desempleo. Un mal incurable como el cáncer, la leucemia, el Alzheimer y el Parkinson.

Los males del corazón causan los mismos estragos. Y arrasan con todas las edades. Hasta niños y personas maduras.

Un hombre preguntó a su amigo como había amanecido. Dijo:

“¿Cómo quieres que te diga cómo amanecí si anoche mi amante me abandonó por un hombre joven?”.

Luego, se pegó un tiro.

El poeta Manuel Acuña, de 22 años, el famoso creador del “Nocturno a Rosario” tomó cianuro luego de que Rosario de la Peña lo menospreciara.

CINCO. Veracruz, baja tasa

Un reporte del INEGI indica que los estados con la tasa más alta de suicidios con Chihuahua y Yucatán.

Y las entidades federativas con la tasa más baja Guerrero, Veracruz y Oaxaca.

Las causas universales de los suicidios, dice el INEGI, son problemas familiares, problemas amorosos, la depresión y la ansiedad.

Ojo, entonces, con la depresión y la ansiedad porque un reporte de la Organización Mundial de la Salud revela que tres de cada diez enfermeras y médicos en el mundo están en la depre debido al coronavirus.

En tanto, la mitad de ancianos tienen graves problemas mentales por tantos meses, nueve de confinamiento.

SEIS. Adversa coyuntura

Muchas circunstancias están dadas para el suicidio. Entre otras, las siguientes:

A, el aislamiento por el COVID.

B, la recesión, con el quebradero de empresas, negocios y comercios y el desempleo. C, problemas económicos de los jefes de familia para llevar el itacate a casa.

D, la noche más larga y extensa sin que una lucecita alumbre una esperanza en medio de la pandemia.

E, el ADN depresivo, tan arraigado en la población. Y, F, los males del corazón apachurrado.

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Luis Velázquez

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