«Les dejo una casa por si algún día yo muero» decía Yurai a sus pequeños

Mary Carmen Rosas
Zaragoza Ver.

Yurai Antonio Villena, madre soltera. Hace cuatro meses se alivió del bebé Saúl, quien es el único que es ajeno al dolor que viven sus hermanitos.

El fin de semana realizó las compras junto a sus pequeños ya que era su regreso a clases; útiles escolares, zapatos, mochilas, uniformes, se sacrificaba ya que decía que «sus príncipes un día velarían para que dejara de trabajar»

Ángel de 15 años estudia en el Cobaev, Brayan de12 años va en la Secundaria, Jesús Antonio de 8 años de edad y el Santiago de 6 años van a la primaria.

Los más pequeños no pueden ocultar el coraje de que delincuentes les arrebataron a su mami:

» Ella quería que me inscribiera a un equipo de fútbol, me dijo que sí, pero ahora solo la quiero a ella«

Recibía una pensión de $350.00 pesos por semana por su ex pareja, trabajaba de martes a sábado, de bailarina en el Bar «Caballo Blanco», para poder solventar los gastos de sus hijos.

El martes después de comer junto a sus niños, Yurai se maquilló, y se vistió para ir al trabajo, dejando a cargo a la niñera, y a su hermana Damaris por si algo se necesitaba, tomo el taxi a las cinco de la tarde.

Horas después circulaba en las noticias la peor masacre del sur de Veracruz, «Sentí escalofríos y una angustia, solo le pedía a Dios que ella no estuviera en la lista de los muertos», ella había prometido volver a casa expresa Damaris su hermana.

«¿Has visto a mi hermana?, ella es bailarina» preguntaba Damaris al llegar al establecimiento de Caballo Blanco, aunque por las fotos que habían circulado en redes sociales, la había reconocido, pero se negaba a aceptar que Yurai había muerto, «tu hermana llegó pero no salió» le confirmaron.

«Los trámites fueron lentos para reclamar el cuerpo, éramos muchas familias, no sabíamos cómo acelerar el proceso, cuando al fin la entregaron, la ambulancia traslado el cadáver del Semefo a la casa, en una bolsa negra y la dejaron en la banqueta. Sus hijos la vieron, fue una impresión muy fuerte”.

Expreso que gracias a la ayuda de la Comisión Estatal de Atención Integral a Víctimas, llegó la funeraria, quienes fueron las que se la llevaron y la prepararon para el velorio. Sus amigas la maquillaron como a ella le gustaba, le pusieron su mejor ropa y una corona, » parecía una reina». En el Panteón de Zaragoza enterraron los restos de Yurai.

¿Que pasara con los niños? Doce años trabajo para que a sus peques no les faltara nada, ahora les falta ella. Era madre soltera, sin ayuda del gobierno, a pesar que los niños son de buenos promedios.

“Les dejo una casa, por si algún día muero y no estoy con ustedes, su abuela los cuidará ya me lo ha prometido» decía Yurai a sus hijos como si presintiera que algo le pasaría.
Sus hijos tienen una casa, aunque Yurai no logro terminarla, en ella hay con cosas básicas una cama, estufa, un frigo bar, pero ahora ¿quién sostendrá los gastos de la escuela, la comida, la educación?, Damaris, hermana de Yurai los ha adoptado momentáneamente, trabaja de empleada en un mercado, ella tiene 19 años de edad.

Damaris abraza al bebé Saúl de cuatro meses y asegura que junto a su madre pueden sacarlos adelante. Teme que ahora si los progenitores quieran reclamar a los niños.

Te puede interesar

Invitan a los jóvenes a participar en proyectos federales

Gracias al apoyo brindado por el Ayuntamiento de Minatitlán para fortalecer el desarrollo de los …