La importancia del derecho de la libertad de expresión

Gabriel Alberto Ramírez Nazariego

Si te ha gustado, comparte!

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

SEGUNDA PARTE

En el artículo anterior hablamos que toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea oralmente, por escrito, o a través de las nuevas tecnologías de la información, el cual no puede estar sujeto a censura.
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, conforme a los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas dice, en el artículo 19:
•Nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones.
•Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.
•El ejercicio del derecho previsto en el párrafo 2 de este artículo entraña deberes y responsabilidades especiales. Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deberán, sin embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para:
a) Asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás;
b) La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.
Los gobiernos, las fuerzas de seguridad, los intereses comerciales, los grupos armados, los líderes religiosos y, a veces, incluso sus propias familias y comunidades pueden intentar y lograr silenciar sus inconvenientes opiniones o acciones. Para ello, pueden llegar a matarlas o amenazarlas, y a recurrir al secuestro o a la tortura.
Los gobiernos usan a menudo la excusa de la “seguridad nacional” para acallar las críticas. En los últimos años, el terrorismo ha contribuido a justificar un incremento de la represión.
Raif Badawi está cumpliendo una condena de 10 años de prisión en Arabia Saudí, básicamente por haber creado un sitio web de debate político y social. Otro bloguero local explica: “Pretenden amordazar y silenciar la disidencia mediante distintos métodos, como la vergonzosa Ley de Terrorismo, que se blande como una espada contra la gente con opiniones propias. Los tribunales condenan a 10 años o más de cárcel por un simple tuit. Se acusa de ‘terroristas’ a las personas ateas y a quienes se ponen en contacto con organizaciones de derechos humanos”.
“La libertad de expresión es la base de los derechos humanos, la raíz de la naturaleza humana y la madre de la verdad.”
Una prensa libre, que informe sobre los asuntos que conforman nuestras vidas, es una de las piedras angulares de cualquier sociedad.
Sin embargo, en Azerbaiyán, México y Liberia por nombrar sólo algunos países, quienes ejercen el periodismo se enfrentan a represión y agresiones. Esta situación puede empeorar en caso de conflictos como el de Siria, donde se ha detenido, torturado y asesinado a periodistas que informaban sobre abusos contra los derechos humanos.
“El periodismo no es un delito. Los profesionales de los medios de comunicación son los ojos y los oídos de la sociedad. Los gobiernos tienen el deber de garantizar que los periodistas pueden informar libremente sobre cuestiones de derechos humanos sin temor a ser atacados o morir mientras realizan su labor legítima. Las autoridades tienen el deber de llevar ante la justicia a los responsables de los abusos. Ya es hora de que los Estados se tomen sus deberes en serio”, ha manifestado Susanna Flood, directora del Programa de Medios de Comunicación de Amnistía Internacional.
El mundo digital permite que un número mucho mayor de personas tengamos acceso a la información que necesitamos, incluida aquella que pone en entredicho a gobiernos y empresas. La información es poder, e Internet ofrece la posibilidad de empoderar de manera significativa a los 7 mil millones de personas que hay en el mundo.
Pero, a menudo, la libertad de expresión depende aún de la riqueza, de los privilegios y del lugar que ocupamos en la sociedad. Rara vez son las personas ricas y poderosas las que se ven limitadas a la hora de expresar sus opiniones. De manera similar, quien tiene un ordenador portátil con banda ancha dispone de un acceso a la información mucho mayor que quien se ve obligado a recorrer varios kilómetros hasta un cibercafé.

CONTINUARÁ…

Fuente: https://www.es.amnesty.org/
¡Ahora que lo sabes, haz valer tus derechos! cultura.legal19@gmail.com

Cultura legal, conocimiento jurídico para todos
Gabriel Alberto Ramírez Nazariego

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Articulos Relacionados

Ir arriba