GLORIA Y OCASO DE LÍDERES PETROLEROS

El 18 de marzo ha sido una fecha de gloria y ocaso para los políticos petroleros. En 1938, el presidente Lázaro Cárdenas decretó la Expropiación Petrolera, para rescatar el oro negro que explotaban 17 compañías extranjeras cuyos bienes muebles e inmuebles pasaron al poder de la Nación. Al día siguiente los obreros petroleros tomaron posesión de las instalaciones y se dieron a la tarea de arrancar las plantas junto con profesionistas patriotas. La Expropiación no hubiera sido posible sin la participación de un movimiento sindical unido y guiado por el saber, como decía Marx. Es por eso que el Sindicato, desde entonces, se mantuvo crítico con la administración y continuó en su lucha por mejores condiciones de vida para sus agremiados.

 

En 1946, por un conflicto entre la administración y el sindicato, el presidente Miguel Alemán ordena la intervención del ejército y descabeza la dirección sindical mandando a prisión a los líderes. En ese mismo sexenio se sella un pacto no escrito, al ingresar a los petroleros al PRI y otorgarles posiciones políticas como líderes del sector obrero. En 1958, en el sexenio de Adolfo López Mateos llega al poder del STPRM Joaquín Hernández Galicia, La Quina, cuyo imperio se prolonga por 5 sexenios más, de: Díaz Ordaz, Echeverría, De la Madrid y solo unos días del de Carlos Salinas, cuando pretendió imponer el “cardenismo” de Cuauhtémoc Cárdenas en el Sindicato petrolero y amenazó con una huelga en PEMEX si Salinas privatizaba PEMEX.

A Joaquín Hernández Galicia, La Quina, Carlos Salinas lo mandó a prisión. Al enemigo, cárcel; al amigo, jubilación.

Las relaciones de La Quina con el poder presidencial se empezaron a deteriorar con Miguel de la Madrid, a quien el líder nacional petrolero lanzó velada amenaza cuando le dijo: “Si se hunde Pemex, se hunde usted, nos hundimos todos”. Ayer, un día antes de la celebración del 18 de marzo, el presidente López Obrador detonó un escándalo mediático al ex dirigente del Sindicato Petrolero, Carlos Romero Deschamps, quien renunció en octubre de 2019, después de 26 años de liderar el sindicato petrolero.

El propio AMLO, pasando por alto lo establecido en el Contrato Colectivo entre PEMEX y el STPRM salió a declarar que Deschamps había presentado su renuncia definitiva y dejaba de ser trabajador activo de Pemex “por voluntad propia y por un exhorto que le hizo, (sic). Según el pacto sindical, al solicitar su jubilación un trabajador puede disfrutar sus días de vacaciones acumulados y eso es lo que se le autorizó legalmente a Deschamps, pero a López Obrador le pareció “inmoral, aunque fuese legal”. Y así un 18 de marzo se va de Pemex Carlos Romero, quien por cierto sustituyó a Sebastián Guzmán Cabrera, a quien La Quina ordenó jubilar, pero el profesor optó por disfrutar sus vacaciones pendientes y en eso estaba cuando lo llamó Salinas de Gortari, para liderar el STPRM, mandando a prisión a don Joaquín.

A Sebastián Guzmán Cabrera ordenó jubilarlo Joaquín Hernández Galicia, La Quina, pero el profesor solicitó sus vacaciones acumuladas y en eso estaba cuando encarcelaron a La Quina y Sebastián a liderar el STPRM. Cosas de la política.

 

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