De Xalapa a París/De París al Distrito Federal/La vida de Jorge Saldaña

UNO. Un niño en el aparador

En la infancia la señora madre de Jorge Isaac Saldaña Hernández (Jorge Saldaña, Banderilla, 6 de enero de 1931, Ciudad de México, 30 de octubre de 2014) le ponía ropita blanca y zapatos blancos y lo peinaba con caireles (como se estilaba en la época) y lo sentaba en la ventana gigantesca de su casa para que la gente lo mirara al pasar.
Vivían en la calle principal de Xalapa que luego se llamaría Xalapeños Ilustres.
Y como el ritual se repetía cada domingo, Jorge Saldaña comprendió, entonces, el objetivo de su vida. La televisión, como una pasarela eterna.

DOS. Renunció al sacerdocio

83 años vividos, fue la tele su escaparate. Telesistema. Canal Once. Canal Trece. Tiempo cuando otro paisano, Agustín Lara, aparecía en las marquesinas de los teatros de la Ciudad de México como la figura notable y citable.
La madre de Jorge Saldaña lo miraba como sacerdote. Entonces, lo metió al Seminario. Pero al ratito, Jorge advirtió que su camino en la vida nunca sería el celibato.
Y renunció al llamado sacerdotal.

TRES. De Xalapa a París

En Xalapa se puso a trabajar en una estación de radio. Y ahí obtuvo una beca para estudiar periodismo durante cuatro meses en España.
Y agarró camino a Europa.
Después de la estadía estudiantil en Barcelona, se trasladó a París para vivir y trabajar y en donde permaneciera once años.
Se ganaba la vida tocando la guitarra y cantando en español en los bares del llamado Barrio Latino, tan famoso en el libro de crónicas, París 68, de Carlos Fuentes Macías, contando la historia de aquel movimiento estudiantil.

CUATRO. Camino a la Ciudad de México

Muchos años después de vivir en París, una noche Emilio Azcárraga Milmo, joven, su padre dueño de Telesistema Mexicano, luego Televisa, llegó con los amigos al bar donde Jorge Saldaña tocaba la guitarra y cantaba.
Y le invitó una copa. Y dialogaron. Y le contó su historia.
Hacia el final de la noche, en la madrugada, digamos, Emilio Azcárraga lo invitó para regresar a México y le ofreció trabajo en Telesistema.
“Pero hablarás con mi padre”, le dijo “El Tigre”, pues don Emilio Azcárraga Vidarrueta, 1895/1972, era el jefe máximo.

CINCO. Ganó la pluralidad

El padre contrató a Jorge Saldaña. Pero le asignó tarea singular. Entre otras, cargar y mover los cables y hacer mandados.
Y Jorge Saldaña aguantó vara. Once años en París tocando la guitarra y cantando habían sido el doctorado en la vida y por la vida.
Tiempo después cabildeó una oportunidad. Y le dieron un programa estelar…, pero a las once de la noche.
Muchos años después, se convertiría en el pionero de los programas culturales en la televisión. Y los programas kilométricos. Lo sábados con Saldaña. Sopa de letras. Nostalgia. Etcétera.
Y de Telesistema Mexicano, cuando ya la censura alcanzaba resplandor y esplendor, incluso, Jorge Saldaña el periodista y conductor con récord de censuras oficiales, pasó a los canales Once y Trece, y en donde, vaya paradoja, y en nombre de la pluralidad de voces, alcanzó el ejercicio pleno de la libertad.

SEIS. Historia vigente

Una historia de vida interesante:
De Banderilla a Xalapa. A España. A París. Y a la Ciudad de México. Y hacia el final de sus días, a Xalapa en TV Más cuando Fidel Herrera Beltrán gobernaba Veracruz.
La vigencia de muchos de sus programas está en que a cada rato son reproducidos en una que otra televisora y en la televisión digital.

Escenarios
Luis Velázquez

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