Cáncer de mama, más que una prueba de vida

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El cáncer de mama ha puesto pruebas difíciles a decenas de mujeres que con las armas que tienen a la mano han luchado incansablemente para sobrevivir y ahora con su ejemplo motivan a aquellas que están pasando por la misma situación.

Sin embargo, reconocen que, en la lucha, también se sufre por lograr atenciones a tiempo y contar con el dinero para costear los tratamientos, que, aunque las clínicas públicas los otorgan, no es así con los viáticos y el ir y venir para recibirlos.

María de Jesús Díaz, de 52 años, actualmente está luchando por su vida en Córdoba donde tuvo que rentar una casa para permanecer un mes allá y así poder tomar las radioterapias que le ayudarán a salvarse, sin embargo, reconoció que se trata de un desembolso que no será reembolsado, pues en el IMSS, donde lleva a cabo su tratamiento, solo pagan te recuperan lo mínimo de tu gasto.

-¿Cómo supo que tenía cáncer de mama?-
“Yo fui la que me lo detecté porque durmiendo me acosté boca abajo y me sentí una bolita en el pecho que me lastimó y después fue que fui con la ginecóloga del IMSS quien me recomendó ir a un radiólogo a sacar una radiografía y mastografía.
“Fui a un particular y me dijo que me tenía que hacer una biopsia, pero le dije que no tenía dinero en ese momento y me dijo que no me preocupara, que al volver por mis resultados lo liquidara”.

-¿Cómo tomó la noticia?-
“El 15 de diciembre regresé y el médico me confirmó que era cáncer, yo sentí que la tierra me tragaba, pero qué otra me quedaba más que aguantar, todos mis estudios fueron particulares y a partir de ese entonces regresé a mi casa con ganas de llorar, desesperada y me fui al IMSS a pedir información y ahí se movilizaron inmediatamente.
“Me mandaron con el doctor Terrazas, pero para llegar a él me enviaron a varias citas diferentes para diferentes estudios y fue un ir y venir hasta que, en febrero, el día 7 fue mi operación y ahí comenzó mi calvario porque comenzó la pandemia y no pude seguir con mi tratamiento, no me pudieron dar quimioterapias porque no había autorización para ir a Córdoba por la suspensión de actividades”.

OCHO MESES SIN TRATAMIENTO
María de Jesús, tuvo que quedarse ocho meses sin tratamiento a consecuencia de la pandemia y fue hasta el 28 de septiembre que le dieron luz verde de obtener radiaciones y radio terapia en Córdoba, donde tuvo que rentar una casa para su estancia.

-¿Está fuera de casa y tiene que pagar sus propios gastos?-
“Sí, tiene uno que rentar un departamento o una casa porque se tiene que quedar uno aquí, los gastos van por cuenta de uno y hasta que regresa lleva uno unos papeles firmados, pero solo te pagan lo mínimo, no el hospedaje.
“Y si uno se viene por su cuenta tampoco te pagan las casetas o gasolina. El seguro durante la pandemia estuvo pésimo”.
María de Jesús se dijo con fe de que al concluir todo su tratamiento pueda vivir plena y sin miedo de que la enfermedad regrese.

Aunque en algunos momentos se deprimió, dijo que el apoyo de su familia la ha ayudado a salir adelante, sobre todo porque pudieron contar con la economía para costear estudios particulares, rentar una casa y viajar a Córdoba a realizar su tratamiento de manera adecuada.

LO VENCIÓ DOS VECES
Adela Mulato Carmona sobrevivió dos veces al cáncer de mama, hace diez años se lo detectaron por primera vez y hace dos en el seno restante.

Pese a la adversidad, la dama de 54 años luce sonriente y agradecida con la vida por la oportunidad de continuar con sus seres queridos.

Añadió que ella se atendió primero en el Hospital Regional de Coatzacoalcos y después en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) pues no contaba con los recursos para tratarse de forma particular donde le cotizaron hasta en 90 mil pesos la extirpación del primer seno que se vio invadido por el cáncer.

-Su vida es un ejemplo para muchos, ¿cómo ha sido pasar dos veces por la misma situación?-
“Me operaron una vez en el 2009 y hace dos años me volvieron a detectar el cáncer.
“Primero me detecté una bolita, fui al médico, me revisaron y salió positivo, comencé tratamiento y me sugirieron la cirugía, mi familia quería ver opciones, pero costaba 90 mil pesos y mejor decidí hacerlo en el IMSS porque no contaba con el dinero. Me habían sugerido salvar la mama, pero la bolita ya estaba más profunda y había como un racimo de uvas y decidí no correr riesgo.
“Yo me aferré a la vida y si hay opción de quitarte la mama y salvar la vida y preferí la vida, además a mí me gusta la vida, no importa si sea difícil o fácil, yo amo la vida y me salvé.
“Pasé dos veces por radioterapias he tenido 50 radiaciones en suma de los dos procesos, quimioterapias, se me cayó el cabello, me deprimí, adelgacé, pero siempre luché por vivir.
Adela Mulato invitó a todas las mujeres a no claudicar y rendirse, a seguir en la lucha e ir hasta el final por su vida. Auto explorarse e ir al médico de manera constante para detectarlo a tiempo y salvarse.

Coatzacoalcos
Elizabeth Aviña

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