Cada siete de diez adolescentes consumen pornografía a temprana edad

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Cada siete de diez adolescentes catalanes consumen pornografía de forma regular, a la que acceden cada vez a edades más tempranas. Mas de la mitad, un 53,8%, afirma haber viso pornografía por primera vez entre los seis y los doce años, un porcentaje más alto que los que afirman haber tenido el primer contacto con ella entre los 13 y los 17 (46,2%).

Según el portal el “Público”, alrededor del 62,5% delos menores de edad reconoce haber visto pornografía al menos una vez, por lo que las cifras muestran una marcada diferencia por sexos y orientación sexual. El 87,5% de los varones ha visto pornografía al menos una vez en su vida, mientras que esta cifra que se desploma a menos de la mitad con el 38,9% en el caso de las chicas adolescentes.

A través de un estudio por parte de la organización Save the Children, bajo el titulo (Des)Información sexual: pornografía y adolescencia, dio a conocer el consumo de la pornografía en adolescentes y el impacto en su desarrollo y las relaciones con sus iguales. Esta investigación está basada en encuestas a cerca de 1.700 estudiantes de entre 13 y 17 años de diversos centros educativos de distintos lugares de España, así como en un estudio cualitativo realizado en 11 talleres con personas de entre 14 y 18 años.

A su vez, el informe resalta que la mayoría de quienes han consumido pornografía accedieron a internet para informarse sobre sexualidad y que en la respuesta de los adolescentes se aprecia una clara diferencia de género. Incluso, el primer acceso a la pornografía se debe a una búsqueda activa o una «especie de rito de iniciación a la madurez, al deseo sexual y a la socialización masculina».

Por su parte, Andrés Conde, director de la organización en España indicó que la frecuencia con que los adolescentes consumen pornografía sigue unos patrones parecidos y es calificada como «elevadísima». Si bien un 68,2% (casi siete de cada diez) reconoce consumir pornografía de forma habitual.

Ante el acceso a este tipo de contenidos es altamente preocupante, ya que en un mundo completamente tecnológico marcado todavía por la desigualdad, la violencia de género y en el que la educación afectivo-sexual no siempre está a la orden del día dentro del hogar y de las familias, ni está incluida en el currículo, internet se convierte en docente y consultorio sobre sexualidad y con él, la pornografía.

Aproximadamente el 98.5% de la población adolescente encuestada consume pornografía gratuita, que suele ser la más machista y violenta, basada en la desigualdad y el los roles de de género, por lo que afecta de forma directa en la conducta de los jóvenes en sus relaciones afectivo-sexuales.

El auge de esta nueva pornografía accesible, ilimitada (tanto en contenido como en tipo de prácticas), anónima e interactiva, se ha convertido en una pieza más de la sexualidad adolescente, que afecta a su forma de relacionarse y puede derivar en conductas de riesgo o nocivas», afirma la organización.

Según datos de la invetigación, los riesgos más preocupantes de estos vídeos están vinculados con que en ellos se enseña a los chicos «a menospreciar a las mujeres; a sexualizar el dolor femenino; a sentirse atraídos por figuras como la materna, cuidadoras o mucho más jóvenes, incluso menores; y a no cuestionar el deseo y convertir el sexo en una obligación que implica la dominación de la mujer. A las chicas se les ofrece una única opción en la que su placer pasa a un segundo plano y su disposición es incondicional y en muchas ocasiones sumisa. Este patrón de consumo masivo y gratuito, deja fuera de su alcance otro tipo de contenidos que se alejan del tradicional consumo generalizado basado en la violencia y la desigualdad».

Para Save the Children, la normalización de estas conductas, puede producir situaciones de violencia y desigualdad de toda clase, pero especialmente, de violencia sexual contra la pareja, contra iguales o contra menores de edad en la etapa adulta a través del abuso sexual infantil.

Entre otros de los datos alarmantes para la organización,es que cerca de un tercio de los encuestados (30%) afirma que la pornografía es su única fuente de información sobre sexualidad y mayoritariamente la ven como una «fuente de inspiración». Al igual el 54,1% de los encuestados considera que la pornografía da ideas para sus propias experiencias sexuales y al 54,9% le gustaría poner en práctica lo que han visto.

Mientras que el 36,8% de quienes consumen con más frecuencia pornografía no distingue entre la acción de la pornografía y sus propias experiencias sexuales, y del total, el 17,1 % no sabe contestar. Además, los chicos son los que ven más semejanza entre la pornografía y prácticas propias en comparación con las chicas. También destaca que el 27,1% de las chicas no sabe identificar prácticas de riesgo como la ausencia de preservativo.

Ante las estadísticas, Save the Children exige que la ley de protección integral contra las violencias en la infancia, cuyo borrador presentó el Gobierno el pasado 9 de junio, acelere su paso. Desde la fecha de su aprobación por el Consejo de Ministros, el texto está en proceso de recepción de enmiendas y alegaciones y ha ampliado este plazo ya en cuatro ocasiones.

Agencias/Catalán

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