El macrosismo había borrado el rostro del “Jáltipan colonial”, el de casas de tejas, amplios corredores y gruesos pilares, alineadas en largas y rectas calles arenosas. Fotografía: de Josué Viveros Cuervo.

EL MACROSISMO DE JÁLTIPAN DE 1959

A fines de agosto de 1959, los habitantes de Jáltipan se disponían a celebrar la festividad de Santa Rosa de Lima (30 de agosto). Los juegos mecánicos y comerciantes se habían instalado ya, alrededor de la plaza principal. Sin embargo, un sismo con magnitud de 6.5 grados en la escala de Richter, registrado a las 2:25 de la mañana del miércoles 26 de agosto, convirtió el ambiente festivo en tragedia.

Ese mismo día se produjeron cuatro réplicas: a las 9:00 de la mañana, una de la tarde, 9:30 de la noche y 3:45 horas del 27 de agosto. El movimiento tectónico, de acuerdo con el Observatorio de Tacubaya, tuvo su epicentro en el Golfo de México, a unos 50 km. de la ciudad de Coatzacoalcos y 27 del volcán de San Martín.

“CIUDAD MÁRTIR”

Uno de los testigos del macrosismo, el Prof. Job Hernández Carrión, escribió en su libro Jáltipan, ciudad mártir, el inicio del terremoto, fenómeno que se convirtió en un parteaguas en la historia local y regional:

“Al otear el aire los perros de la barriada iniciaron lúgubres aullidos, lánguidos y entrecortados… se oyeron ladridos por todas partes… después se hizo un silencio corto, cosa de segundos… en seguida se oyó a lo lejos un zumbido, que fue creciendo poco a poco a medida que se acercaba; era como el zumbar de un aguacero […] de pronto se oyó un estruendo […]. La luz se fue, nos encontramos en el reino de las tinieblas… La casa se sacudió con ruido infernal y la tierra se empezó a mover peligrosa y horrorosamente…”.

MUERTE Y DEVASTACIÓN

El sismo, que tuvo una duración de 35 segundos, agrietó calles y algunos tramos de la Carretera Transístmica, destruyó viviendas y edificios, entre ellos el palacio municipal, que cayó totalmente, permaneciendo en pie la cárcel municipal, así como el templo parroquial de San Francisco de Asís, cuya única torre sufrió graves daños y tuvo que ser derruida. El terremoto también dañó otras poblaciones como Sayula, Oluta, Acayucan, Cosoleacaque, Oteapan, Chinameca, Minatitlán y Coatzacoalcos.

A las tres de la mañana del aciago día, brigadas de voluntarios salieron a las calles de Jáltipan para auxiliar a los heridos y rescatar los cadáveres. Poco después llegaron ambulancias de la Cruz Roja de Acayucan y Minatitlán. Para evitar despojos y apoyar en las labores de rescate, llegaron elementos del 33 Batallón de infantería, con sede en Minatitlán, al mando del Gral. Enrique Berumen Lizalde.

LOS OJOS DEL MUNDO EN LA ZONA SUR

Cerca de las 12:00 horas del 26 de agosto, llegó a Jáltipan el Procurador General de la República, Fernando López Arias, representante del Presidente Adolfo López Mateos. En la tarde, arribó el Gobernador del Estado, Antonio M. Quirasco, con varios integrantes de su gabinete. Ambos personajes, que llegaron para coordinar los trabajos de reconstrucción, fueron recibidos por el Presidente Municipal de Jáltipan, el C. Liborio Alfonso Román.

Al día siguiente, en sus primeras planas, los diarios del estado y del país informaban sobre el siniestro y los daños causados. El Nacional, de la ciudad de México, informó: “Decenas de muertos y cientos de heridos causó un terremoto”. El informador de Guadalajara, publicó: “Pavoroso sismo en la zona de Minatitlán”. Precisó que Jáltipan quedó prácticamente destruido, registrándose allí seis fallecidos de un total de 23 en toda la región; agregando que se desplomó el palacio municipal y 124 casas. El día 28 El Informador, publicó una fotografía de la torre del templo parroquial, “que quedó convertida en ruinas después del violento temblor”.

SOLIDARIDAD Y HERMANDAD

Muchas personas, comerciantes, empresarios, ayuntamientos de la región y dependencias del gobierno estatal y federal aportaron víveres para atender a los damnificados. La solidaridad que despertó esta tragedia, permitió incluso que se entregaran víveres a personas afectadas de Oluta, Acayucan, Chinameca y Cosoleacaque, entre otros lugares.

Tres días después, llegó de la ciudad de México un carro de ferrocarril enviado por la Compañía Exportadora e Importadora Mexicana (CEIMSA), repleto de víveres. Para su distribución, se improvisó un centro de distribución frente a la calle Juárez; y se integró una Comisión de Víveres, cuyo responsable fue el C. Manuel Realpozo Cervantes, secretario general del Sindicato Azufrero, sustituido por el Profr. Lucio Martínez Salas por sus múltiples actividades.

EL RECUENTO DE LOS DAÑOS

De acuerdo con el libro Tragedia y renacimiento en Jáltipan, escrito por el Profr. Lucio Martínez Salas, testigo viviente del sismo, la lista oficial comprendió seis personas fallecidas: Angélica Rosaldo, Benito Argüelles, Lucía Torres, Teresa López Aguilar, Jacinta Acosta y Juana Patraca.

Los daños que ocasionó este sismo, en opinión de César Luna Bauza, autor del libro Sismos en el estado de Veracruz 1900-1994, son los siguientes:

“En Jáltipan, destrucción casi total de la ciudad; 10 muertos, 138 heridos, siendo 45 de gravedad. Este macrosismo planteó la necesidad de construir la ciudad en otro sitio. En Acayucan, el 20% de sus principales edificios derribados, el 8% con agrietamientos. 20 heridos.

En Minatitlán, rotura del oleoducto de Rabón Grande. Destruida la carretera a Minatitlán. Muchas casas caídas. En Coatzacoalcos, el taller mecánico de la Secretaría de Marina se hundió un metro, con rotura del piso, y el taller de reparaciones menores se hundió por un costado, quedando en deplorables condiciones.

En Oluta, Chinameca y Soteapan casi todas las casas sufrieron caídas y agrietamientos […]. En la ranchería Santa Marta, cerca del cerro del mismo nombre, a 43 km de Coatzacoalcos, un grupo de vecinos dicen haber observado, en el momento del sismo, unas llamaradas de 60 metros de altura, y haber escuchado ruidos subterráneos; además, que 24 hora antes se sintió mucho calor entre las rancherías de Santa Marta y San Ángel [sic], lo que obligó a los animales selváticos a salir a la playa. Por ello se cree que el sismo fue de origen volcánico”.

El terremoto también dañó otras poblaciones como Sayula, Oluta, Acayucan, Cosoleacaque, Oteapan, Chinameca, Minatitlán y Coatzacoalcos.

POR: FLORENTINO CRUZ MARTÍNEZ

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