El calendario litúrgico celebra la fiesta de la Preciosa Sangre de Cristo, que a principios del siglo XIX estaba reservada a los Misioneros de la Preciosísima Sangre, fundado por San Gaspar de Búfalo. En 1849 el Papa Pío IX la extendió a la Iglesia Universal, festejándose inicialmente el primer domingo de julio. Posteriormente el Papa Pío X, en 1914, estableció su celebración el primer día de julio.
En el pueblo de Cosoleacaque la fiesta de la Preciosa Sangre se celebra desde 1840, es decir, desde hace 186 años. A partir de esta fecha se documenta la existencia de una cofradía, encargada de organizar su festejo. Para ello contaba con un mayordomo, un diputado mayor y dos diputados menores; y para costear el festejo comunitario disponía de un capital de cien pesos en plata y un hato de 26 vacas.
En el templo parroquial se conserva una escultura exenta de la Preciosa Sangre, un Cristo crucificado de tamaño natural, con medidas de 173 cm de alto, 138 de ancho y 20 cm de profundidad, tallada en madera de cedro, policromada; y que data aproximadamente del siglo XVII o XVIII. En 2012 esta escultura fue restaurada y las radiografías hechas para conocer sus aspectos estructurales y constructivos, demostraron que comprende siete piezas ensambladas que no se aprecian a simple vista. Debido a su antigüedad y características constructivas, necesita cuidados especiales para su preservación.
Por otra parte, desde principios de la década de 1950, tras la reconstrucción del templo parroquial, la Preciosa Sangre de Cristo se convirtió en el actual santo patrono de la Heroica Ciudad de Cosoleacaque, sustituyendo a San Felipe Apóstol. Este cambio fue decidido por las autoridades eclesiásticas de la Diócesis de Tehuantepec, a la que entonces pertenecía el pueblo. Esa decisión contribuyó a fortalecer el festejo de la Preciosa Sangre de Cristo, convirtiéndose desde entonces en la fiesta titular del pueblo
Por: Florentino Cruz Martínez
El Diario de Minatitlán