PANORAMA GEOPOLÍTICO
Todo parece indicar que el T-MEC no será renovado. Es, sin duda, el peor escenario para México y para la arquitectura comercial de Norteamérica. Es importante aclarar que el posible anuncio de la no extensión no significa un fin instantáneo del tratado. Se trataría del inicio de una serie de rondas de negociación conjuntas que durarían toda una década. El problema entonces se podría reducir a una sola palabra: incertidumbre. Letal para cualquier economía, la incertidumbre que traería esta situación de renegociación permanente podría aletargar aún más a la economía mexicana, la cual necesita con urgencia la confianza de los inversionistas extranjeros y nacionales.
¿A qué podríamos atribuir esta decisión de Washington? Surgen múltiples ideas; por ejemplo, las recientes acusaciones en contra de funcionarios mexicanos por sus nexos con el narcotráfico, la falta de acción del gobierno y la constante negativa a aceptar ayuda para el combate al crimen organizado. Probablemente, las malas decisiones del gobierno mexicano en este rubro jugaron un papel importante, pero están lejos de ser la única razón. Primero, la percepción de que México se ha convertido en la “puerta trasera” para el acero, el aluminio y la manufactura de China (una triangulación que no ha logrado disiparse del todo) pone en riesgo la seguridad económica del continente. Segundo, las recientes reformas internas en México —particularmente en materia judicial y energética— ponen en duda la existencia de un Estado de derecho capaz de solventar las múltiples quejas y desconfianzas de los inversionistas estadounidenses.
¿QUÉ ALTERNATIVAS TIENE MÉXICO?
La diversificación forzada sería la única alternativa ante el contexto actual. Si al terminar la década el acuerdo se desmorona, regresaremos a las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Resulta un acierto lo ocurrido hace unas semanas con la visita de la Unión Europea a México. El Acuerdo Global Modernizado fue firmado; el trámite pendiente ya no es la negociación, sino su ratificación en los congresos europeos y en el Senado mexicano. Esa ratificación, antes un asunto rutinario, se convierte ahora en un salvavidas temporal para México. Asimismo, debemos capitalizar nuestra membresía en el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), aprovechando su expansión reciente, con el Reino Unido ya incorporado y pláticas apenas iniciadas con Indonesia, Filipinas y los Emiratos Árabes Unidos.
No podemos sustituir el volumen de exportaciones que enviamos a Estados Unidos de la noche a la mañana, pero podemos mejorar nuestra situación ante el chantaje arancelario. México tiene la obligación de construir puentes hacia otros continentes mientras defiende su posición en la mesa de negociación.
POR: ROBERTO CHAGRA
El Diario de Minatitlán