“Su valentía nunca será olvidada”, dijo la Casa Blanca en X tras el acto, que se celebró a puerta cerrada a petición de las familias.
El presidente Donald Trump asistió el miércoles a la ceremonia de retorno de los cuerpos de los seis tripulantes de un avión cisterna de Estados Unidos muertos la semana pasada luego de que el aparato se estrellara en el marco de la guerra con Irán.
13 MUERTOS EN COMBATE
El avión KC-135 se estrelló el 12 de marzo en el oeste de Irak, elevando a al menos 13 el número de soldados de Estados Unidos muertos en la campaña contra Irán. Un segundo avión dañado en el incidente aterrizó sin problemas.
Trump, vestido con un abrigo negro, saludó mientras los féretros cubiertos con la bandera estadounidense eran bajados de la parte trasera de un avión de transporte, según las fotografías difundidas por la Casa Blanca.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el máximo responsable militar estadounidense, Dan Caine, acompañaron a Trump, que no hizo declaraciones a los periodistas.
POLÉMICO RECIBIMIENTO
El “traslado digno” de los cuerpos de los miembros de las fuerzas armadas es uno de los deberes más solemnes que puede asumir un presidente de Estados Unidos.
Pero Trump fue objeto de críticas, incluso de algunos republicanos, por llevar una gorra de béisbol blanca con las siglas “USA” en el primer acto. La prensa estadounidense dijo luego que una fotografía del presidente luciendo su gorra, tomada durante la ceremonia, había sido utilizada en un correo electrónico dirigido a posibles donantes.
AGENCIAS
Dover
El Diario de Minatitlán