AGOSTO 31, 1972. REIKIAVIK, ISLANDIA
Ya se viven los momentos finales del gran Match del Campeonato Mundial de Ajedrez.
En esta partida, Boris passky necesitaba una victoria, sí o sí.
De lo contrario, perderá su título.
Robert Fischer, que juega con negras, plantea la defensa siciliana, una de sus especialidades.
Esta defensa puede conducir a un juego agresivo, algo que sobre el papel interesa a un Spassky que tiene como único imperativo el ganar.
No hay espacio para otro empate más, ya no puede tolerarlo el gran campeón ruso.
Sin embargo, en la séptima jugada, Bobby adelanta un peón que transforma la apertura haciéndola más cerrada y más propensa a un empate.
El ruso se queda atónito ante ese giro táctico inesperado, y lo que se le parecía una partida abierta y dinámica se está transformando en otro farragoso juego sin vencedor.
Tampoco esta vez consigue un ataque claro, su unica esperanza es na imprecisión de su rival.
Pero un hipotético error o imprecisión de Fischer no llega nunca y la partida desemboca en una fase final de dudosa igualdad:
Fischer tiene una torre y dos peones, frente al alfil y cuatro peones de Boris.
Además, dos de los peones de Spassky están unidos, reforzándose mutuamente, y parecen ofrecer una buena ocasión para intentar coronarlos, aunque no resulte sencillo buscar la manera de hacerlo.
Pero ese peon torre en la columna H es quien inclina la partida a favor del Genio americano.
Una vez más, parece repetirse el síndrome de toda la segunda mitad de la final, las ventajas tácticas de Boris parecen valer más en la teoría que en la práctica.
Es como si Bobby cediera la iniciativa a sabiendas y se pusiera en desventaja a propósito, muy seguro de que esa desventaja es engañosa y —para él— fácil de neutralizar.
Si Boris Spassky era hasta ahora el mejor jugador del mundo, Bobby Fischer está demostrando que ha aprendido a jugarle de tú a tú y de ser ahora ya muy superior.
Así después de un toma y daca sin ganador claro, se llega a la jugada nº40.
BLANCAS: BORIS SPASSKY
NEGRAS: ROBERT FISCHER
1e4c5 2.Nf3e6 3.d4cxd4 4.Nxd4a6 5.Nc3Nc6 6.Be3Nf6 7.Bd3d5 8.exd5exd5 9.O-OBd6 10.Nxc6bxc6 11.Bd4O-O 12.Qf3Be6 13.Rfe1c5 14.Bxf6Qxf6 15.Qxf6gxf6 16.Rad1Rfd8 17.Be2Rab8 18.b3c4 19.Nxd5Bxd5 20.Rxd5Bxh2+ 21.Kxh2Rxd5 22.Bxc4Rd2 23.Bxa6Rxc2 24.Re2Rxe2 25.Bxe2Rd8 26.a4Rd2 27.Bc4Ra2 28.Kg3Kf8 29.Kf3Ke7 30.g4f5 31.gxf5f6 32.Bg8h6 33.Kg3Kd6 34.Kf3Ra1 35.Kg2Ke5 36.Be6Kf4 37.Bd7Rb1 38.Be6Rb2 39.Bc4Ra2 40.Be6h5 41.Bd7
Es el momento de aplazar la partida hasta el día siguiente.
Spassky escribe en secreto la que será su próxima jugada, como dicta el reglamento y la entrega al árbitro en un sobre cerrado para, con esa jugada, reanudar la partida al día siguiente.
No hubo reanudación, fue el final del llamado Match del siglo 20 y que coronó al tal vez mejor ajedrecista de la historia.
El Genio de Brooklyn enfrentó todo el torneo en solitario, al contrario que su rival quien tuvo el apoyo de un numeroso grupo de grandes maestros rusos.
Por: Antonio Aceves
El Diario de Minatitlán