Después de dos años de búsqueda, encontramos una imagen del retrato litográfico de don Simón Tadeo Ortiz de Ayala, diplomático y colonizador de la cuenca del río Coatzacoalcos, quien nació el 18 de octubre de 1788 en Mascota, Jalisco; y murió en altamar, el 18 de octubre de 1833, víctima del cólera morbus, a bordo del buque Spark que lo trasladaba a puertos estadounidenses para colonizar con extranjeros las orillas del río Bravo.
Quien fundara Hidalgotitlán y Minatitlán el 26 de noviembre y 26 de diciembre de 1826, respectivamente, había sido confundido con varios personajes de su época. Entre ellos, fray Servando Teresa de Mier (1763-1827), precursor de la independencia de México; Gabriel Jacques Laisné de Villévêque (1766-1851), ex diputado francés y comerciante en Orleans, cuya compañía promovió la colonización francesa en el alto Coatzacoalcos; e incluso con el escritor José Joaquín Fernández de Lizardi (1776-1827), autor de El Periquillo Sarniento.
El 11 de abril del año pasado, en el marco del 140 aniversario de la elevación de su natal Mascota a la categoría de ciudad, las autoridades municipales erigieron al colonizador un monumento de cuerpo entero, en el ahora llamado Parque Simón Tadeo Ortiz de Ayala (antes Parquecito del Nopal). Sin embargo, utilizaron el rostro de Laisné de Villévêque, a partir de un grabado difundido en el portal electrónico de la Asamblea Nacional de Francia.
La imagen del retrato litográfico de Tadeo Ortiz fue incluida por Francisco García Moctezuma en su tesis de maestría en Economía titulada Los hombres y la estadística mexicana del siglo XIX (1821-1867), UNAM, 2002. En el crédito correspondiente, mencionó que lo obtuvo del libro El pensamiento económico y político y la época de don Simón Tadeo Ortiz de Ayala (1788-1833), escrito por Manuel López de la Parra y publicado por la UNAM, en 1998.
En ambos casos la imagen fue copiada y pegada, por lo que, en la parte inferior, apenas legible, aparece la frase: “Tadeo Ortiz as depicted by José Cisneros” / “Tadeo Ortiz representado por José Cisneros”. Esta frase se encuentra en el texto del historiador Wilbert H. Timmons, titulado Tadeo Ortiz, Mexican Colonizer and Reformer, un amplio estudio biográfico, considerado el más completo a la fecha, publicado en la revista Southwestern Studies. Monograph Number 43, editada por Western Press, en El Paso, Texas, en 1974.
Integrado por 82 páginas, el texto de Timmons contiene diversos dibujos del extraordinario ilustrador José B. Cisneros. Este magnífico artista, que nació en 1910 en Durango y murió en 2009 en El Paso, Texas, ilustró más de 300 libros; distinguiéndose por sus ilustraciones históricas y dibujos del antiguo Texas (jinetes, vaqueros y guardabosques), fidedignas y de gran calidad artística. En 1991 el rey Juan Carlos de España le otorgó el título de caballero, por su contribución a la comprensión de la historia española en el Nuevo Mundo a través de sus ilustraciones; y en 2002 el presidente George W. Bush le entregó la Medalla Nacional de Humanidades por su trabajo como artista e historiador.
En la página 2 del referido texto, se incluyó el retrato litográfico del fundador de Hidalgotitlán y Minatitlán, acompañado de su rúbrica correspondiente. Cisneros representó a este criollo, a partir de una antigua litografía del siglo XIX, con una vista de tres cuartos de perfil, para el público anglosajón. Medio siglo después lo difundimos, en vísperas del bicentenario de la fundación de ambas localidades, para el conocimiento de sus autoridades y de sus habitantes.
FUNDACIÓN DE HIDALGOTITLÁN
El 26 de noviembre Ortiz de Ayala informó al gobernador del estado de Veracruz, general Miguel Barragán, que había establecido Hidalgopolis (hoy Hidalgotitlán), llamado así “en honor del primado héroe de nuestra libertad”, en el paraje llamado Remolino de los Almagres. El momento fundacional de la primera congregación “o principio de pueblo” de la colonia de Goazacoalc, es narrado por su fundador en los siguientes términos:
“Al ver reunidas más de sesenta y seis almas en uno de los puntos más bien situados de este hermoso rio […], sobre unos terrenos tan fecundos que les prometen los más copiosos frutos para sí y toda la nación fue inexplicable mi placer, pero mucho más mi alborozo viendo en el acto al patriota y generoso párroco de Chinameca, D. Francisco de la Mota […], solemnizando la función con la bendición del cementerio y la insignia de nuestra sagrada religión, que con asistencia de todo el vecindario se colocó en el campo santo, dando después fin a la función con una diversión campestre […]”.
POR: Florentino Cruz Martínez*
El Diario de Minatitlán