Reportes de gravedad y llamadas al 911
Registros de audio y llamadas de emergencia obtenidos por NBC News y ProPublica revelan una situación crítica en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, Texas. En los últimos seis meses, equipos de rescate han acudido al menos 11 veces para atender a menores con convulsiones, fracturas, niveles peligrosamente bajos de oxígeno y problemas respiratorios graves. Al menos tres niños tuvieron que ser trasladados de urgencia a hospitales especializados en San Antonio por afecciones que ponían en riesgo su vida.
Posturas enfrentadas: ¿Atención médica o negligencia?
Mientras abogados y médicos especialistas denuncian condiciones “inhumanas” y la falta de acceso oportuno a medicamentos, las autoridades federales defienden la gestión del centro.
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ICE y CoreCivic: Afirman que los detenidos reciben la “mejor atención médica de sus vidas” y que las llamadas al 911 se realizan por “exceso de precaución clínica”.
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Defensores de DD.HH.: Denuncian casos como el de la pequeña Amalia, de 17 meses, quien tras ser hospitalizada por neumonía y COVID-19, presuntamente no recibió el equipo médico recetado al regresar al centro de detención.
Brotes infecciosos y aumento de la población detenida
La situación se agrava con la confirmación de al menos dos casos de sarampión dentro de las instalaciones. Organizaciones civiles alertan que el número de personas bajo custodia de ICE se ha disparado a más de 60,000 bajo la administración actual, incluyendo un número creciente de bebés y niños pequeños. Expertos médicos insisten en que no existe una forma adecuada de detener a un menor sin causarle daños físicos y mentales permanentes.
Agencias
EEUU
El Diario de Minatitlán