Kasparov vs Korchnoi 1983

La FIDE declaró vencedores a Korchnoi y Ribli por no presentarse los soviéticos, a las sedes de Pasadena, EE. UU., y Dubái, Emiratos Árabes Unidos, respectivamente, en agosto de 1983.

Pero Kasparov utilizó el poderoso apoyo que tenía en el gobierno soviético, el de Gaidar Aliev, y los duelos  se jugaron, tras  negociaciones  en las que la Federación Soviética fue la que más tuvo que ceder; Ribli y Korchnoi, aceptaron jugar, y en ese mismo 1983, los matches Smyslov – Ribli y Korchnoi – Kasparov se disputaron en Londres.

Para acceder, Korchnoi exigió tres condiciones: Que la Federación Soviética se disculpara por la cancelación, que los premios no fueran menores que los de Pasadena, y la confirmación por escrito de la finalización del boicot soviético a la participación de Korchnoi en torneos, vigente desde 1976, cuando Korchnoi desertó de la URSS.

Víctor logró que sus dos últimas condiciones fueran aceptadas; en Londres Tony Miles le preguntó si la Federación Soviética se había disculpado, y entre risas respondió: “¡El dinero es la mejor forma de disculpa!”.

Según lo confirmó Yuri Averbach los soviéticos tuvieron que pagar mucho dinero extra a la FIDE y a Korchnoi.

El match Kasparov – Korchnoi se disputó del 21 de noviembre al 16 de diciembre de 1983, en el Great Eastern Hotel de Londres, en un ambiente relajado.

Kasparov comentó que la abrumadora mayoría consideraba que él era el favorito, pero que Korchnoi no lo consideraba así, y lo expresaba en las entrevistas que daba, “…no está claro qué había más en ello, la creencia en el éxito o el deseo de desconcertar a su oponente.

Victor comentó sobre su  anterior victoria en cuartos de final sobre Portisch dijo que había quedado sorprendido de que los análisis de las partidas suspendidas de Portisch y su equipo fueran tan flojos, si bien, notó que esa derrota tuvo su parte positiva para Portisch, pues “después del match hizo sus deberes, estudió los puntos fuertes y débiles de mi estilo y tras un breve intervalo fue capaz de derrotarme cinco veces en partidas de torneo, en un tiempo relativamente corto”.

Al parecer él tenía ventaja en los finales sobre Kasparov, pues su experiencia era mucho mayor, Korchnoi dijo que sí, que Kasparov había jugado pocos finales, citó uno contra el filipino Ruben Rodríguez del Interzonal de Moscú 1982.

En el duelo Korchnoi con frecuencia eligió jugar finales, sin embargo Kasparov demostró que el entrenamiento realizado para pulir esta fase fue muy productivo.

En la primera partida, ante el asombro general, Korchnoi venció con negras, y  las siguientes tres partidas terminaron en tablas, es curioso que ambos rivales ensalzaran la preparación del rival en las aperturas, Korchnoi comentó: “Tras vencer en la primera partida, en las siguientes logré neutralizar las preparaciones caseras de apertura de mi joven adversario”, mientras que Kasparov destacó que “… prestando una atención especial a las aperturas, Korchnoi se preparó de forma excelente para los esquemas que formaban parte de mi repertorio habitual”. Korchnoi tomó la iniciativa en varias de esas partidas, donde Kasparov jugó la Apertura Catalana.

Kasparov gastó el único día de descanso permitido para ver cómo encarar los dos tercios restantes del duelo; la quinta partida pareció decepcionante para Kasparov, hizo tablas en 20 jugadas con blancas, y la prensa comenzó a dar a Korchnoi como favorito, tanto que Botvinnik, entonces “tutor ajedrecístico” de Kasparov, lo llamó para darle ánimos.

Korchnoi salió decidido a ampliar su ventaja en la sexta partida, quedó un poco mejor tras la apertura y rechazó la oferta de tablas de Kasparov en la jugada 19, pero luego la partida se complicó y se suspendió en una posición donde “tras un detallado análisis resultó claro que la posición era de un equilibrio dinámico”, según Kasparov.

Korchnoi lo vio de modo diferente: “El momento crítico llegó en la sexta partida…Tras una interesante lucha, la sexta partida se aplazó en una posición en la que Kasparov gozaba de ligera ventaja. Mis ayudantes y yo analizamos mal la posición y en la reanudación la ventaja negra se hizo más patente. Las blancas aún tenían tablas, pero solamente había una forma de conseguirlas. Y no la vi. ..”

Korchnoi cometió el error decisivo en la jugada 63 (ver tablero), Kasparov igualó el marcador, y luego escribió: “… no estaría equivocado si dijera, que esto fue una sorpresa para ambos jugadores”. Korchnoi cierra la descripción del match escuetamente: “Inspirado por esta victoria, Kasparov empezó a ganar una partida tras otra y el match pronto llegó a su fin con un marcador de 7 a 4”, pero Korchnoi no se entregó sin pelear.

Al perder esa sexta partida, tras dos días de lucha intensa, y de noches  sin dormir por los análisis, Korchnoi cometió el grave error de no usar su día de descanso, prefirió reservárselo, y sufrió una nueva derrota que fue decisiva desde el punto de vista psicológico, de ir ganando 3 a 2 en 48 horas se pasó a ir perdiendo 4 a 3.

Korchnoi solicitó el descanso tras esa segunda derrota y si bien siguió tratando de aventajar a su joven rival en “su terreno”, no tuvo éxito.

Averbach destacó que “Lo sorprendente del match era que Kasparov no sólo se mantuvo ante su experimentado oponente en la lucha posicional y en los finales, sino que hasta lo superó varias veces”.

Kasparov cree que ese match con Korchnoi le fue muy provechoso para mejorar su comprensión posicional, y el manejo de los finales.

Antes del duelo, Korchnoi había comentado que “Kasparov es un jugador de sólo una pegada”, pero luego del match admitió que “…mi impresión [de Kasparov] era errónea. Garri es un jugador de alta técnica para su edad. Sólo incurre en riesgos cuando está convencido de que una decisión así está justificada”

Por: Antonio Aceves

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