El oportunismo del ex candidato a la alcaldía por el PRI parece no tener fin, pues ahora con su hija como regidora se siente en la plenitud del poder.
La figura de Alberto Sánchez López, conocido popularmente como “El Conta”, ha pasado de ser percibida como un rayo de esperanza para los deudores de la CFE a convertirse en el ejemplo de cómo el descontento social puede ser moldeado para fines personales. A continuación, desglosamos los puntos que han transformado este movimiento en una estructura de alto riesgo para la población.
LA DUALIDAD PROFESIONAL COMO ESTRATEGIA DE CONTROL
A Alberto Sánchez López se le conoce como “El Conta” por su formación en Contaduría, mote que usó para ganar confianza analizando recibos eléctricos. Sin embargo, también ostenta la carrera de Abogado. Esta dualidad es blanco de críticas: se señala que utiliza sus conocimientos jurídicos no para buscar soluciones reales, sino para mantener a la gente en un “limbo legal”. Como conocedor de la ley, sabe que sus métodos carecen de sustento, pero los promueve para mantener su base de seguidores dependiente de su gestión.
Sánchez López es un hombre arrogante, abusivo y sin palabra, que después que siempre ha quedado a deber a sus proveedores y que por cierto en redes sociales circuló un video donde es cacheteado por una de sus parejas.
ACCIONES IRRESPONSABLES: CIUDADANOS EN RIESGO FÍSICO Y LEGAL
El mayor reproche contra Alberto Sánchez López es la temeridad con la que instruye a civiles a manipular infraestructura eléctrica. Estas acciones han puesto a la ciudadanía en dos tipos de peligro inminente.
Riesgo Vital: Al incitar a personas sin equipo ni capacitación técnica a realizar reconexiones directas en transformadores y líneas de alta tensión, los expone a accidentes mortales por electrocución o incendios en sus hogares.
Riesgo Jurídico Federal: Como abogado, sabe que el robo de fluido eléctrico y la alteración de equipo propiedad de la nación son delitos federales. Al promover estas prácticas, deja a las familias vulnerables ante procesos penales y multas acumuladas que, en muchos casos, ya superan el valor de sus propiedades.
DEL ACTIVISMO AL PRI: LA MÁSCARA DE LA POLÍTICA
La contradicción más flagrante en su trayectoria fue postularse como candidato a la presidencia municipal de Minatitlán por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Este movimiento fue visto como la traición final, pues el líder que juraba combatir al sistema terminó abrazando las siglas del partido históricamente señalado por las injusticias que él decía denunciar. La “Resistencia Civil” resultó ser, para muchos, una precampaña de años disfrazada de lucha social.
NEPOTISMO: EL BOTÍN DE LA REGIDURÍA NOVENA
A pesar de que Alberto Sánchez perdió la elección, la estrategia rindió frutos para su círculo íntimo. En un acto calificado como nepotismo puro, logró colocar a su hija, Amayrani Sánchez Cruz, como Regidora Novena del ayuntamiento de Minatitlán. Mientras los ciudadanos de las colonias populares siguen enfrentando el acoso de la CFE y la amenaza de cortes, la familia del supuesto líder aseguró una posición de poder y un salario del erario, evidenciando que el movimiento fue la moneda de cambio para sus ambiciones familiares.
OPACIDAD Y EL NEGOCIO DE LA DESESPERACIÓN
El movimiento ha sido señalado por la falta de transparencia en las “cuotas” solicitadas a los agremiados para supuestos gastos de defensa. Se critica que Alberto Sánchez López ha creado un negocio de protección que no ofrece resultados reales: tras años de conflicto, no hay tarifas preferenciales para el municipio, pero sí hay una familia instalada en la nómina pública. Al final, el balance es una ciudadanía con deudas impagables y un líder que cambió la protesta por una oficina en el Palacio Municipal.
Sin embargo, Minatitlán ya no necesita más ruido ni más bloqueos; necesita ideas, responsabilidad pública y soluciones de fondo, ya que mientras la protesta siga siendo el destino final y no el punto de partida, figuras como Alberto Sánchez López continuarán ocupando espacios mediáticos, pero muy lejos de contribuir a la transformación profunda que Minatitlán demanda con urgencia.

Como abogado, sabe que el robo de fluido eléctrico y la alteración de equipo propiedad de la nación son delitos federales. Al promover estas prácticas, deja a las familias vulnerables ante procesos penales…
En un acto calificado como nepotismo puro, logró colocar a su hija, Amayrani Sánchez Cruz, como Regidora Novena del ayuntamiento de Minatitlán.
JOSE ALFREDO ESTRELLA
MINATITLÁN
El Diario de Minatitlán