Con la fiesta del bautismo de Jesucristo, celebrado el domingo después de la Epifanía (4 de enero), concluyó el ciclo de Navidad e inicia el tiempo ordinario (“per annum”). Hasta 1969 el ciclo terminaba el 2 de febrero, 40 días después de Navidad, con la fiesta de la “Purificación de Santa María Virgen”, en la que se bendecían las candelas que se llevaban encendidas durante la procesión.
El bautismo de Jesús de Nazaret, episodio con el que inicia su vida pública, es relatado por los cuatro evangelistas (Mt 3, 13-17; Mc 1, 9-11; Lc 3, 21-22; Jn 1, 29-34). Mateo relata que Jesús llega a la orilla del río Jordán, procedente de Galilea, y pide a su primo Juan que le bautice. Juan se resiste y Jesús le indica que lo haga “para cumplir toda justicia”. Una vez bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, el Espíritu de Dios bajó como una paloma y se oyó una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo amado en quien me he complacido”.
Este pasaje bíblico ha nutrido, desde la antigüedad, la iconografía cristiana del bautismo de Jesús. Una pintura similar a la imagen que acompaña este texto, ubicada en la parroquia San Pedro Apóstol en Minatitlán, fue hecha por el Pbro. Tomás Chi Paredes, cuando fue vicario fijo de Cosoleacaque (1976-1987). La pintura se encontraba en el baptisterio, junto a la pila bautismal, a la izquierda del templo Preciosa Sangre de Cristo.
POR: FLORENTINO CRUZ MARTÍNEZ *
*Cronista de Cosoleacaque
El Diario de Minatitlán La voz ciudadana que Trasciende