La partida olvidada que definió un candidato

En la final del Torneo de Candidatos de 1971 celebrado en el Teatro San Martin de Buenos Aires, se enfrentaron dos formas contrarias de entender el ajedrez.

El Gran Maestro Bobby Fischer, en racha imparable tras aplastar al GM Mark Taimanov y al GM Bent Larsen por un lado, contra el GM Tigran Petrosian, el excampeón del mundo conocido por su defensa infranqueable.

Lo que muchos recuerdan del match es el marcador final (el Genio de Brooklyn ganó el Match 6½‑2½), pero una partida en particular sigue siendo una joya poco mencionada que muestra cómo Fischer destrozó la ortodoxia posicional de Petrosian.

¿QUÉ HACE ESPECIAL A ESTA PARTIDA?

En la sétima y antepenúltima partida del duelo, Fischer jugó una maniobra sorprendente —22.Cxd7+ !!!! — (ver diagrama) vaya tremendo sacrificio del caballo blanco que reconfiguró la posición y decidió el rumbo del match a favor del estadounidense. Fue una demostración de cómo Bobby podía romper la defensa más sólida con precisión y agresividad calculada, demostrando que su genio no solo estaba en ataques tácticos, sino también en explotar pequeñas debilidades posicionales.

Hay además varias anécdotas tras el tablero:

En este Match, Tigran —famoso por sus estructuras herméticas y defensa profunda— había contenido a Robert en varias rondas, incluso arrancando tablas con juego tranquilo.

Pero cuando Fischer encontró una ruptura táctica inesperada, el duelo se inclinó dramáticamente, destruyendo la paciencia y solidez que caracterizaban al campeón soviético ganando 12 movimientos después.

BLANCAS: FISCHER NEGRAS: PETROSSIAN

1..e4c5 2.Cf3e6 3.d4cxd4 4.Cxd4a6 5.Ad3Cc6 6.Cxc6bxc6 7.OOd5 8.c4Cf6 9.cxd5cxd5 10.exd5exd5 11.Caribe 12.Da4+Dd7 13.Re1Qxa4 14.Cxa4Ae6 15.Ae3OO 16.Ac5Rfe8 17.Axe7Txe7 18.b4Rf8 19.Cc5Ac8 20.f3Rea7 21.Re5Ad7

22.Cxd7+ (sencillo pero letal)

Txd7 23.Tc1Rd6 24.Tc7Cd7 25.Re2g6 26.Rf2h5 27.f4h4 28.Rf3f5 29.Re3d4+ 30.Rd2Nb6 31.Ree7Cd5 32.Tf7+Ke8 33.Tb7Cxf4 34.Ac41-0

Esta partida no solo ayudó a Robert Fischer a ganar esa confrontación del Candidatos —lo que lo lanzó directamente al mítico match por el título mundial contra Boris Spassky en 1972— sino que también marcó un hito en cómo el ajedrez moderno aprecia la combinación de agresión y cálculo.

La conclusión final es que este tipo de partidas profundas y estratégicas merecen ser rescatadas como clásicos obligatorios para cualquier ajedrecista serio.

Por: Antonio Aceves

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