Hace 160 millones de años, la monumental fractura del asteroide Baptistina fue la responsable de la lluvia de escombros que causó, cien millones de años más tarde, el fin del periodo cretáceo y la consecuente extinción de los dinosaurios.
Los expertos ofrecen esta explicación en un artículo publicado en la revista científica británica Nature.
En el que indican que el asteroide original tenía unos 170 kilómetros de diámetro y estaba situado desde los albores del Sistema Solar entre una gran masa de otros meteoros dentro del cinturón de asteroides.
Entre Marte y Júpiter.
Así se mantuvo por miles de millones de años hasta que por efectos gravitatorios ocasionados por los movimientos de los planetas gigantes gaseosos y el sol, chocó con otros enormes objetos rocosos del mismo cinturón y el resultado de esa gran colisión produjo diversos grandes fragmentos de roca que salieron despedidos en dirección hacia el interior del sistema solar.
Fue precisamente uno de ellos, de casi diez kilómetros de tamaño provocado por esa fragmentación, el que hace 65,9 millones de años, cayó en lo que es ahora la península de Yucatán.
Causando una gran hecatombe que resultó en una extinción masiva del 75 % de los seres vivos en todo el mundo y que trajo consigo el término del período del cretáceo.
La súper explosión ocasionada por el impacto del más grande de uno de los muchos fragmentos que chocaron contra la Tierra, provocó una gran cantidad de animales muertos, entre ellos los dinosaurios que eran la raza dominante del planeta.
Según los investigadores, ese fenómeno dobló el número de impactos en los planetas del Sistema Solar en los últimos 100-200 millones de años.
Dirigidos por William Bottke, del Instituto de Investigación Southwest, en el Colorado, un equipo de científicos se sirvió de simulaciones por ordenador para mostrar que esta oleada de colisiones fue provocada por la “catastrófica colisión y ruptura” de un asteroide luego de un choque con otro, 160 millones de años atrás, cuyos fragmentos se conocen como la familia de asteroides Baptistina.
Al combinar los resultados obtenidos, los expertos concluyeron que esta lluvia de asteroides es, con un 98% de probabilidad, la causa del impacto ocurrido a finales del periodo cretáceo.
Los autores del artículo sugieren que el choque, que provocó un cráter de casi 200 kilómetros de diámetro, llamado Chicxulub, formó parte de un proceso mucho más extenso, que afectó a todo el Sistema Solar.
Por ejemplo, plantean que esos impactos pudieron haber creado también el enorme cráter Tycho en la Luna y otros cráteres gigantes en Venus y Marte.
Asimismo, la investigación indica que la lluvia creada por la colisión del Baptistina podría ser la fuente de aproximadamente un tercio de los objetos que rodean actualmente la Tierra.
De los ya reconocidos el llamado Apofis es el más célebre y que pronto pasará cerca del planeta en 2029 en su ruta hacia el sol y volverá hacia 2034, su trayectoria estará entre la luna y nosotros.
No todos los fragmentos han sido identificados, se cree que aún existe un 15 % que no se conoce ni su tamaño ni su ubicación.
Tal vez alguno de ellos decida visitarnos como ya sucedió antes.
Por: Antonio Aceves
El Diario de Minatitlán La voz ciudadana que Trasciende