La respresentante de Minatitlán en el Congreso de la Unión, es el tipo de legisladora que erosiona la credibilidad de Morena y de la 4T.
La diputada federal Jessica Ramírez Cisneros llegó al cargo con el respaldo del electorado de Minatitlán y la expectativa de que, desde su posición, impulsaría soluciones reales para un municipio que arrastra décadas de rezago. Pero hoy, para buena parte de la población, Jessica Ramírez Cisneros ya no representa un proyecto de transformación, sino un ejemplo claro de cómo una curul puede ser ocupada sin ejercer plenamente la responsabilidad que conlleva.
Mientras la ciudadanía de Minatitlán enfrenta problemas urgentes, desde caminos abandonados hasta falta de inversión estratégica, la diputada ha optado por una presencia legislativa difusa y una gestión territorial casi inexistente. Es el tipo de omisión que desmoraliza a los votantes y contradice la identidad de servicio público que Morena presume como bandera.
AMBICIÓN PERSONAL POR ENCIMA DEL PROYECTO NACIONAL
La crítica más severa hacia Jessica Ramírez Cisneros no es solo su inacción, sino la lectura generalizada de que su principal proyecto no es el distrito de Minatitlán, ni el Congreso, ni la agenda social que prometió: su único objetivo real sería abrirse paso hacia la alcaldía de Minatitlán. Es decir, no legislar para transformar, sino posicionarse para escalar en beneficio propio.
Esta actitud revela un problema profundo: cuando un legislador de Morena antepone su futuro político a las causas que dice representar, traiciona el espíritu mismo de la Cuarta Transformación, que exige servidores públicos volcados en el territorio, no operadores electorales pensando en la siguiente boleta.
LA POLÍTICA TURÍSTICA AL LADO DE SERGIO GUTIÉRREZ LUNA
Otro de los señalamientos más duros proviene de la constante exhibición pública de Jessica Ramírez Cisneros acompañando al diputado Sergio Gutiérrez Luna en eventos, giras y actividades que poco o nada tienen que ver con la urgencia del distrito que debería atender. Para muchos ciudadanos, esta imagen repetida transmite un mensaje claro: mientras Minatitlán acumula problemas, su diputada acumula kilómetros y fotografías políticas en distritos muy lejanos del suyo.
Este tipo de comportamiento, más cercano al turismo partidista que a la gestión pública, es precisamente el que alimenta el desencanto ciudadano y refuerza la narrativa de que algunos representantes de Morena se han acomodado en el poder sin honrar la responsabilidad que les sirve de plataforma.
LAS INICIATIVAS DE LEY QUE NUNCA LLEGARON
Aunque Jessica Ramírez Cisneros ha presentado algunas iniciativas y respaldado reformas nacionales, como su apoyo al dictamen para fortalecer jurídicamente a la Guardia Nacional, su adhesión a reformas de seguridad y desarrollo social impulsadas desde el Ejecutivo, o iniciativas técnicas relacionadas con agua, captación pluvial o temas hacendarios en etapas previas, lo cierto es que estas acciones no han logrado traducirse en beneficios tangibles o visibles para el distrito de Minatitlán.
No existe registro de iniciativas de alto impacto enfocadas en infraestructura local, acceso al agua, desarrollo económico regional, seguridad o proyectos estratégicos necesarios para el sur de Veracruz. Esa falta de trabajo específico es justo la brecha que más señalan los ciudadanos: la diputada legisla, sí, pero no para los problemas de su gente.
CUANDO UN LEGISLADOR DAÑA AL MOVIMIENTO QUE DICE DEFENDER
Morena ha construido su fuerza política con un discurso de honestidad, cercanía y compromiso social. Pero figuras como Jessica Ramírez Cisneros minan esa credibilidad. Cada día que la diputada pasa lejos de su distrito, cada gestión que no realiza, cada problema que ignora se convierte en un recordatorio de que hay representantes que no comprenden o deciden no cumplir la responsabilidad histórica que la 4T aclama.
Los ciudadanos saben distinguir entre un servidor público dedicado y uno que utiliza el cargo como trampolín. Y lo que Minatitlán ve hoy en Jessica Ramírez Cisneros no es liderazgo, ni trabajo, ni defensa del pueblo, sino una ambición adelantada combinada con una preocupante ausencia de resultados.
LO QUE DICEN LOS DATOS Y LO QUE SIENTE LA GENTE
Sí, Jessica Ramírez Cisneros ha presentado algunas iniciativas y ha participado en reformas nacionales. Pero esas acciones, por su carácter general y poco vinculadas al territorio no responden a las urgencias de su distrito. Esa desconexión entre su actividad formal en el Congreso y las necesidades locales es la que alimenta la percepción de abandono, desinterés y de priorizar ambiciones personales por encima de la gestión para la que fue elegida. Este tipo de legisladores son los que hacen quedar mal a Morena y dañan la credibilidad de la Cuarta Transformación, no por lo que dicen, sino por lo que no hacen. Y este no es el tipo de políticos o servidores públicos que reclaman en el sur de Veracruz y los minatitlécos ya están cansados de ser ignorados por sus legisladores.

En 2022, siendo diputada local, Jessica Ramírez armó un zafarrancho y causó daños en el parque Dos Leones en la elección de Consejeros Estatales de MORENA en Minatitlán, por lo que terminó siendo detenida por la Policía y llevada al Ministerio Público.

¡NO OLVIDAR!
La diputada federal de por Minatitlán, Jessica Ramírez Cisneros, le pidió un autógrafo en la playera del América a su compañero legislador Cuauhtémoc Blanco, mientras se votaba su desafuero en el Congreso Federal, luego de ser acusado de abuso sexual.
Por: Cuauhtémoc Reyes
El Diario de Minatitlán La voz ciudadana que Trasciende