El caso de “Los Zodiaco” marcó su vida y la justicia mexicana
Israel Vallarta, un empresario originario de la Ciudad de México, quedó atrapado durante casi dos décadas en uno de los casos judiciales más polémicos de la historia reciente de México: el de la supuesta banda de secuestradores “Los Zodiaco”. El 31 de julio de 2025, una jueza federal ordenó su liberación tras considerar que no existían pruebas suficientes para mantenerlo en prisión por los delitos que se le imputaban desde 2005.
Nacido el 16 de julio de 1970, Vallarta creció en un entorno familiar cercano y trabajador. A lo largo de su vida incursionó en varios negocios, desde el comercio de autos hasta una clínica de belleza. Su vínculo con Florence Cassez —la ciudadana francesa que también fue detenida por el mismo caso y liberada en 2013— surgió a través de su hermano Sebastien, con quien Vallarta mantenía una relación de amistad.
Detención, montaje y tortura: el inicio del caso
El 8 de diciembre de 2005, agentes de la Agencia Federal de Investigación (AFI), entonces dirigida por Genaro García Luna, detuvieron a Israel Vallarta en el Rancho Las Chinitas junto a Cassez. Al día siguiente, ambos fueron presentados en un montaje televisivo como los líderes de “Los Zodiaco”, grupo presuntamente dedicado al secuestro.
Durante esa transmisión, Vallarta apareció esposado y con signos de dolor, obligado a simular una detención que en realidad había ocurrido 24 horas antes. La puesta en escena fue orquestada por altos mandos de seguridad como Luis Cárdenas Palomino, quien tiempo después sería acusado de tortura y otros delitos graves.
El caso, ampliamente difundido en medios de comunicación, sirvió entonces como símbolo del “combate al crimen organizado”, pero pronto se reveló como un ejemplo de fabricación de culpables y manipulación del debido proceso.
Dos décadas sin sentencia y bajo condiciones inhumanas
Durante casi 20 años, Vallarta permaneció en prisión preventiva sin recibir una sentencia. En ese tiempo denunció tortura, incomunicación prolongada y tratos crueles por parte de las autoridades. Según sus testimonios, fue golpeado, despojado de su ropa, amenazado, y encerrado desnudo por semanas en una celda sin mobiliario ni luz.
Organismos internacionales como la ONU-DH y el Comité contra la Tortura documentaron estas violaciones a sus derechos y exigieron su liberación o el cambio de medidas cautelares. Mientras tanto, la Fiscalía General de la República (FGR) nunca logró presentar pruebas directas que acreditaran su responsabilidad en los delitos imputados: secuestro, delincuencia organizada y posesión de armas.
El fin de un proceso polémico
La historia de Vallarta volvió al centro del debate público con el documental de Netflix El caso Cassez-Vallarta: Una novela criminal, basado en el libro de Jorge Volpi. La serie evidenció las fallas sistemáticas del caso y reavivó la exigencia de justicia.
Finalmente, este 31 de julio, una jueza federal dictaminó que la FGR no había probado su participación en los delitos. Aunque la fiscalía aún puede apelar, la resolución judicial abre la puerta para que Vallarta recupere su libertad tras dos décadas de encierro injustificado.
A los 55 años, Israel Vallarta abandona la prisión donde estuvo desde los 35, y lo hace con el respaldo de su familia, de organismos de derechos humanos y de su actual pareja y abogada, Mary Sainz. Ahora, el país observa con atención los siguientes pasos del caso, incluyendo una posible reparación del daño.
El Diario de Minatitlán La voz ciudadana que Trasciende