La tragedia golpea el corazón de Texas: al menos 67 personas han muerto por las devastadoras inundaciones que azotaron la región montañosa del centro del estado. En Kerrville, donde se concentra la mayoría de las víctimas, continúan los operativos para hallar a decenas de desaparecidos, incluidas 11 niñas de un campamento cristiano.
El agua del río Guadalupe subió más de ocho metros en apenas 45 minutos durante la madrugada del viernes, arrasando viviendas, carreteras y campamentos. Equipos de rescate trabajan sin descanso entre árboles caídos y escombros. Mientras tanto, crecen las preguntas sobre si las alertas emitidas fueron suficientes.
El gobernador Abbott declaró el domingo como día de oración, mientras desde el Vaticano, el papa León XIV ofreció sus condolencias. El desastre ha conmocionado a Texas y al mundo.
Agencias
Texas
El Diario de Minatitlán