AJEDREZ

Adelantado a su edad

Sobre Dommaraju Gukesh se saben muy pocas cosas, lo que se debe a que solo tiene 17 años y además la mayor parte de su tiempo ha estado en silencio, pensando y razonando.

Sin embargo existe una antigua grabación casera, en la que se puede ver que a los 11 años ya quería ser «el campeón del mundo (más joven de la historia)».

Poco después, el prodigio indio ganó el Mundial sub 12 en Santiago de Compostela.

Luego logró el título de Gran Maestro, con 12 años, 7 meses y 17 días.

Esos 17 días le impidieron obtener un récord histórico, aunque esa pequeña frustración no lo separó del camino que ya se había trazado.

A una edad cuando la mayoría de los chicos comienzan estudios superiores y a soñar con otra clase de finales, él seguía empeñado en cumplir un objetivo que hace menos de un mes aún parecía una quimera.

Solo necesitó 18 días para ganar el torneo de Candidatos, que le dió la llave que abre las puertas para conseguir la corona máxima.

Gracias a esta sensacional victoria, a finales del año se enfrentará al chino Ding Liren, actual campeón mundial del ajedrez en modo clásico.

Derivado del estado actual del monarca, por sorpresivo que parezca, el joven aspirante Indio es el favorito desde este momento.

Desde luego, Gukesh no se conforma con haber alcanzado tan pronto esta oportunidad.

En sus primeras declaraciones como aspirante, dejó caer una frase reveladora: «Estamos a mitad de camino».

El joven nacido en Chennai, ciudad de la que también es originario Viswanathan Anand, ha demostrado en Toronto un carácter único.

Uno de sus entrenadores, el polaco Grzegorz Gajewski, también trabajó con el pentacampeón del mundo y puede comparar sus estilos:

«La principal similitud es que comparten una agudeza excelente.

La mayor diferencia es el carácter: Vishy es brillante, lo ve todo antes que nadie, mientras que Gukesh es frío.

Es una gran ventaja ser capaz de mantenerte tranquilo durante toda la partida.

A la gente le ha impresionado el modo en que conserva la compostura en los momentos más estresantes.

Es su principal virtud».

El propio gran maestro indio explicó que aún no se ha planteado cómo afrontar el Mundial:

«No he tenido mucho tiempo, pero la estrategia principal será hacer buenos movimientos desde la apertura y tener el estado mental adecuado. Obviamente, estoy emocionado y ansioso por empezar la preparación».

Ding Liren, que acaba de ser superado por Gukesh en la clasificación mundial, considera que su rival tiene «una madurez impropia de su edad y una comprensión única de las posiciones».

La fortaleza mental de Gukesh aflora cuando le preguntan por el momento crítico del torneo.

«El punto de inflexión fue cuando perdí la séptima partida», asegura. «Ese día malogré una gran ventaja contra Firouzja y muchos pensaron que había perdido el primer tren hacia la gloria», pero el indio asimiló el contratiempo con una entereza admirable: «Pensé que podía ser mi momento. Durante el resto del día me sentí muy bien. A pesar de que fue una derrota dolorosa, me sentía en mi mejor estado. Me dio mucha motivación, pasé a tener mi mejor momento», afirma con su aplomo habitual.

Gukesh también explicó que el estado mental fue clave. «Desde el comienzo hasta el final, me sentía en paz, totalmente motivado. Realmente quería ganar. Es importante cuando todo eso se une. También fue útil estar en forma. Me he convertido en un buen jugador y mi mentalidad fue muy buena».

El indio también confesó que los peores minutos los sufrió durante la partida decisiva entre Caruana y Nepomniachtchi, ya que si empataban, como ocurrió, él se proclamaba campeón.

«Intenté alejar mi mente de esa partida. Miré los comentarios un rato, pero luego no pude seguir y me fui a pasear con Gajewski. Entonces vino mi padre y dijo que todo había terminado».

Por lo demás, Gukesh no contó mucho sobre sus rutinas para conservar esa calma extrema, aunque desveló que practica el yoga y la meditación y que cree en el pensamiento positivo, en visualizar las metas. «Fue mejor de lo que esperaba», confesó.

Ahora deberá lidiar con una nueva sensación: ser el nuevo ídolo de un país muy poblado.

El primer ministro, Narendra Modi, ya lo ha felicitado en público y ha dicho que «la India entera está extremadamente orgullosa de Gukesh». «Su destacada actuación y su viaje a la cima inspiran a millones», escribió en las redes.

El apoyo contrasta con la frialdad con la que se ha vivido en los Estados Unidos de América el fracaso de Hikaru Nakamura y Fabiano Caruana.

«Me sentí como un idiota», admitió este tras hacer tablas con el otro favorito, el ruso Ian Nepomniachtchi.

Quien llegó a pedirle perdón tras la partida, por arruinar las opciones de su oponente sin conseguir nada a cambio; él también necesitaba ganar para empatar con Gukesh.

Para el indio fue «un alivio», el final feliz de la primera parte de la película que reproduce en su cabeza desde que era un niño.

Ahora vendrá en unos meses la segunda parte y la clave para la victoria será la preparación para el gran Match.

Veremos qué sucede.

Por Antonio Aceves

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