El pequeño Gigante

Es la mañana del 23 de agosto de 1957, el jovencito Ángel Macías se paró en la lomita rodeado de 10 mil espectadores en un juego que nunca imaginó lanzar.

Un mes antes, junto a sus compañeros de equipo, los Industriales, dejaba Monterrey para jugar un torneo de Ligas Pequeñas en McAllen, Texas, creía que sería un viaje de ida y vuelta.

Sin embargo, ahora lideran el juego 4-0 en la alta de la sexta y última entrada de la final de la Serie Mundial de Ligas Pequeñas en Williamsport, Pennsylvania.

Los Industriales estaban a un solo out de ser el primer equipo extranjero en la historia del torneo en ganar la Serie Mundial, Byron Haggard de USA, tenia tres bolas y cero strikes. Macías, de 12 años de edad y 1.52 metros de estatura, hizo su lanzamiento.

¡Strike uno! Macías había retirado a los 17 bateadores de manera consecutiva, 10 por la vía del ponche, ninguna bola salió del cuadro.

El municipio de Monterrey declaró la tarde del 23 de Agosto de 1957 como asueto, para que su gente pudiese escuchar el juego que era transmitido vía telefónica a larga distancia por los altavoces colocados en la ciudad.

¡Strike dos! Los Industriales eran 12 kilos más ligeros y 30 centímetros más pequeños que todos sus rivales.

Aun así continuaron ganando y con cada victoria se quedaban más tiempo en el sur de Texas que predicaba racismo, viviendo de la caridad de extraños, ya que no tenían dinero para comer, los integrantes del equipo vivían en situación humilde en casa y trabajaban por medio dólar al día, el cátcher, Norberto Villarreal jamás había dormido en una cama antes de cruzar la frontera.

¡Strike Tres! Sesenta y siete años han pasado, y no ha habido otro equipo que haya ejecutado un juego perfecto en la final de la Serie Mundial de Ligas Pequeñas.

La historia de los Industriales inició en 1956 con la fundación de La Pequeña Liga Industrial en Monterrey, 4 equipos que representaban empresas distintas eran parte de la liga: Botelleros, Mineros, Tubitos e Incas.

En 1956, Monterrey comenzó las pruebas para un equipo juvenil que representaría a la ciudad en un torneo de Ligas Pequeñas, César Faz, un coach meticuloso y extraordinario motivador sería el encargado de reclutar a los niños.

“Describiría a César Faz como un súper instructor, el mejor instructor que he visto y tenido en mi vida”, mencionaba el jardinero y pitcher, Pepe Maiz (actual dueño de los Sultanes de Monterrey), campeón de la Serie Mundial de Ligas Pequeñas en 1957.

Al año siguiente, después de dos victorias en dos juegos de exhibición en Salinas Hidalgo, SLP, el equipo regiomontano comenzaba su travesía en Ligas Pequeñas dentro de EE.UU, cómo los integrantes del equipo pertenecían a familias de bajos recursos, varios tuvieron que trabajar para reunir fondos para su viaje.

Cruzando la frontera a pie desde Reynosa, Tamaulipas hasta McAllen, Texas, los chicos caminaron mucho para llegar a su destino.

En la primera fase del torneo, los Industriales derrotaron a la Ciudad de México, McAllen, Mission, Weslaco y Western Brownsville avanzando a la siguiente ronda que se jugaría en Corpus Christi, donde ganaron sus dos juegos para representar al Sur de Texas en el Campeonato Estatal en Forth Worth.

Los Industriales triunfaron en la semifinal del Campeonato Estatal de Texas contra Houston, siendo éste el único juego de entradas extras del equipo de Monterrey., en la final, derrotaron a Waco 11-2 para ser campeones de Texas.

La siguiente parada era Louisville, Kentucky por el título de la Región del Sur, algo cambió

“Nos enviaron por primera vez un avión. Jamás habíamos viajado antes así, contó José Maiz.

Tras ganar sus 2 juegos en Louisville, ambos sin ninguna carrera otorgada, los chicos ganaron su pase a Williamsport, Pensilvania para ir a la Serie Mundial de Ligas Pequeñas, con más de 80 carreras y sólo 12 en contra.

Monterrey derrotó a Bridgeport, Connecticut en semifinales para jugar contra La Mesa, California por el título de Ligas Pequeñas.

La tarde del 23 de agosto de 1957, Ángel Macías retiró a 18 bateadores, 11 ponchados, sin dejar que la pelota saliera del cuadro, es el juego más perfecto de los juegos perfectos.

A la mañana siguiente, la portada del periódico de Williamsport Sun-Gazette mencionaba la hazaña de los Industriales con el encabezado: Juego Perfecto da título a Monterrey, mientras la prensa regiomontana despertaba con una página entera en honor a los campeones con la descripción jugada tras jugada del encuentro.

Los Héroes de Monterrey como parte del bando ganador viajaron a Nueva York, les dieron un cupón de 40 dólares para la tienda de Macy’s y visitaron a los Brooklyn Dodgers.

Antes de volver a la Ciudad de México para verse con el presidente Adolfo Ruíz Cortínez, los Industriales viajaron a Washington, D.C. para encontrarse con el presidente Dwight D. Eisenhower en la Casa Blanca.

Ninguno de los niños tenía idea del logro realizado. Tras aterrizar, se organizó un desfile en honor a los Industriales desde el aeropuerto hasta el Palacio de Gobierno. Miles de personas ocupaban las calles esperando a sus campeones mundiales. Durante el desfile, la gente trataba de quitarle a los jugadores parte de sus prendas para guardarlas como suvenir.

Al año siguiente, con un equipo distinto a excepción de Ricardo Treviño, los Industriales se coronaron, siendo el primer equipo en lograr dos campeonatos seguidos, en 1957 y 1958.

Un libro y dos películas se hicieron en honor a lo que Lance Van Auken llama “la historia más significativa en Ligas Pequeñas”., “Ángel Macías salió en el mejor día de su vida, no puede haber otro mejor día”, comentó.

Por: Antonio Aceves

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