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Jorge Francisco Pérez inmigrante

Jorge cumple 15 años luchando como ‘mojado’

Originario de Oteapan, padre de familia, hijo abnegado y paisano solidario, sueña con volver a su tierra natal luego de 15 años como inmigrante en EU.

Un 17 de junio, pero del año 2006, Jorge Francisco Pérez, su esposa Margarita Toledo Yepez, y su hermano Fernando Francisco Pérez, oriundos de Oteapan, agarraron sus mochilas con tres mudas de ropa y con la mirada fija en el “Sueño Americano”.
A 15 años de ese día, Jorge cuenta de primera mano lo difícil que fue dejar a su familia y su tierra natal para emprender el largo viaje hacia lo desconocido.

UN DÍA INOLVIDABLE

“Nunca olvido el día en que me fueron a embarcar mis dos hijos, Jorge de 6 años e Isabel de 9. Compramos los boletos con el paisano Gildardo Martínez, un gran amigo mío de Oteapan que en ese año empezó a hacer viajes turísticos hacia Ciudad Juárez, y nosotros hacia Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Por fin llegó el autobús que nos arrancaría de mi pueblito querido, mis hijos con lágrimas en los ojos se abrazaron de mi cuerpo, pensando que ya no volveríamos a vernos.

Una amiga querida que nunca olvido, Lucero Maldonado, llegó de última hora a despedirme y me abrazó muy fuerte como dándome fuerzas para conseguir mi meta.
Llegó la hora de partir y el chófer nos dijo: nos vamos todos para arriba.

Mis hijos pequeños me miraban y solo les dije: voy a luchar por ustedes, por mi madre y por mi gente de Oteapan. Nos subimos y nos sentamos, y por la ventanilla yo seguía mirando a mis hijos.

El autobús empezó su marcha y mis hijos no pudieron decirme adiós, porque con sus manitas se taparon los ojos para no ver como el autobús se alejaba con su padre, yo desde adentro del autobús seguí mirando a mis hijos como se quedaban atrás.

Aún recuerdo a mi madre dándome su bendición y a mi ex suegra que aunque ya no vivía con su hija pero siempre y hasta la fecha me sigue bendiciendo.

PROHIBIDO RENDIRSE

Llegamos a nuevo Laredo Tamaulipas el 18 y el 19 de junio, Día del Padre, cruzamos nadando el Río Bravo.
La vida de un mojado es dura, al año de estar aquí en Laredo Texas nos agarró la migra y nos deportaron para México, eso es algo que mi madre y mis hijos no saben, porque nunca me ha gustado preocupar a mi gente, como dijo Vicente Fernández; conozco todos los caminos para regresar a Estados Unidos y en tres horas ya estaba de regreso a Laredo Texas.

15 AÑOS DE LUCHA

Hoy se cumplen 15 largos años de andar de mojado, de que salí de mi pueblito.
Mis hijos ya están grandes, Isabel de 24 y Jorge de 21, unos jóvenes universitarios que han sabido aprovechar el apoyo de su padre que anda rodando por estos rumbos de Laredo Texas.

En los 15 años, gracias a Dios nunca les he fallado una sola semana sin que les mande su dinero, mi madre y mis hijos ya saben que el domingo de cada semana les llega su dinero.
Soy un mojado que cuando salió de su pueblo se trazó una meta, salir a luchar para que mis hijos fueran profesionistas.

A mi esposa Margarita Toledo la agarre con tres hijos, dos mujeres y un varón, también con la misma mentalidad de luchar por nuestros hijos y nuestras madres.

Hoy mis hijas adoptivas son unas grandes ingenieros, gracias a que juntos trabajamos para ellos y ellas también ayudándonos trabajando de donde pudieran.

Hace 5 años se fue mi esposa porque sus hijas ya se iban a recibir de ingenieros y teníamos que estar los dos padres, pero yo le dije a mi esposa vete tú y yo me quedo a seguir luchando porque todavía faltan mis dos hijos de sangre para que terminen su universidad.

CONTRA VIENTO Y MAREA

Hoy llevo 5 años solo luchando contra viento y marea para mandarle a mis hijos, mi madre y mi esposa, porque ella no puede trabajar, porque cuida a mi suegra.
Cuando se fue le dije muy clarito que ella se iba a encargar de cuidar nomás a mi suegra, que su dinero para la comida yo le mando.

Gracias a Dios ya nomás le falta año y medio para que se reciban mis hijos y entonces hasta ahí se cumplió la meta de este mojado indio oteapaneco que nunca bajó la guardia, contra temperaturas de 44 grados y fríos de cero grados sigo luchando.

PARA LA FAMILIA Y  PARA EL PUEBLO

Dios nunca me abandona, Dios siempre me ha bendecido y de lo mucho que me ha dado mucha gente de mi pueblo también a disfrutado.

Espero en Dios padre llegar por mis propios pies a mi pueblo y no en un ataúd, porque muchos del pueblo salimos caminando, pero muchos han llegado en su caja. Doy gracias a Dios porque a la gente que ha necesitado poquito pero les he dado y espero que mis fuerzas no se acaben para seguir ayudando a mis paisanos.”

“Dios nunca me abandona, Dios siempre me ha bendecido y de lo mucho que me ha dado mucha gente de mi pueblo también a disfrutado. Espero en Dios padre llegar por mis propios pies a mi pueblo y no en un ataúd, porque muchos del pueblo salimos caminando, pero muchos han llegado en su caja”

 

AGENCIAS ESTADOS UNIDOS

 

 

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